5G: Comunicaciones, el internet de las cosas y la puja por el poder global
Una carrera entre EEUU y China por quién se convertirá en el principal proveedor de redes de quinta generación va más allá de las comunicaciones: es un pulso estratégico.
Por Germán Daniel Díaz-Rivas
Estados Unidos está convencido que quien controle las 5G, la siguiente generación de redes de comunicaciones, tendrá una ventaja estratégica durante las próximas décadas. La Casa Blanca teme que China logre posicionarse como el principal proveedor de servicios inalámbricos de quinta generación a nivel mundial, con servidores y tráfico de información bajo su dominio.
Mike Pompeo, el secretario de Estado norteamericano, les advirtió a los principales socios de Washington que, si llegaran a adoptar los servicios de compañías chinas como Huawei, sería “muy complicado” mantener una alianza de seguridad con los EEUU. El vicepresidente, Mike Pence, hizo lo mismo al decirle directamente a los aliados europeos de la OTAN que deben prohibir cualquier equipamiento de comunicaciones suministrado por las empresas del país asiático.
La adopción del 5G representa un cambio significativo en la forma en la que consumimos tecnología. Es esencialmente la posibilidad de alcanzar velocidades hasta cien veces mayores a las de la plataforma actual basada en 4G.
Físicamente las redes 5G son menos invasivas que las actuales de 4G. La infraestructura actual depende de grandes torres de transmisión, mientras que la de quinta generación dependerá de “cajas” repetidoras que se instalan a pequeñas distancias entre sí, lo que hace más fácil su implementación.
Ciudades inteligentes, vehículos autónomos, electrodomésticos conectados a la red, cirugías en remoto y toda una serie de adelantos que se enmarcan dentro del término “el internet de las cosas”, y que determinarán la vida futura, dependen de la infraestructura 5G.
Disponível em https://bit.ly/2uLP0fAl, acesso em 06/04/2019.
Segundo o autor deste texto, o leque de possíveis aplicações da tecnologia 5G permite prever não apenas uma revolução na cultura de consumo, mas