ACOSO ESCOLAR
El “bullying” en las escuelas de hoy
Por Silvina Cohen Imach, psicóloga.
[1] “Violencia Escolar” o “violencia en las escuelas”
son distintas formas en que designa un modo de
agresión. Ella se nos presenta en nuestros tiempos
como un síntoma social, un emergente de nuestra
[5] cultura y sociedad, y que hoy comienza a hablarse,
a destaparse, pero que hasta hace unos años sólo
latía desde lo oculto, funcionando en silencio. No
significa que no existía, sino que era mudo.
Constituye un fenómeno tan viejo como las es
[10] cuelas. Por la experiencia clínica y a través de no-
tas periodísticas, ni se conoce edades ni es privati-
vo de una clase social; por el contrario, el acoso es-
colar puede surgir entre niños pre-escolares como
hasta entre universitarios, y tanto en sectores em-
[15] pobrecidos como en aquellos más favorecidos cul-
tural y económicamente. El acoso escolar, denomi-
nado bullying por los especialistas, designa una
forma de violencia propia de los espacios escolares,
que incluye no sólo la violencia física, sino también
[20] la agresión psicológica y moral que un alumno ejer-
ce sobre otro, de un modo sistemático y con la in-
tención de dañarlo.
El sello fundamental de esta y de otras formas de
violencia es el abuso de poder que se descubre de-
[25] trás del vínculo que se crea entre el agresor y su
víctima; que pone en marcha un proceso de abuso
de intimidación sistemáticos por parte de un niño
hacia otro que no tiene posibilidades de defenderse.
El estudio de la situación de acoso escolar revela
[30] siempre la existencia de un líder que, mediante cier-
tas estrategias (burlas, insultos, robos, golpes, ru-
mores), controla no sólo a la víctima sino a la mayor
parte de sus compañeros; una víctima, o varias, que
se hallan en general en una situación de vulnerabi-
[35] lidad o indefensión, por lo que se establece una re-
lación desigual entre el abusador y su víctima. El
grupo, sin querer, se va mimetizando con el agre-
sor, y tomando sus características. Pero esta rela-
ción desigual entre el bully y su víctima no se da por
[40] casualidad, o por la sola “perversidad” del agresor.
Aparece allí donde hubo un aprendizaje de la vio-
lencia pero, principalmente, cuando hay una institu-
ción escolar que no se compromete, ya sea con la
mirada o la escucha de parte de un adulto (director,
[45] maestro, preceptor, o hasta ordenanza) capaz de
generar la reinstauración de la ley.
Fuente: http://www.lagaceta.com.ar.04/10/2008. (Texto adaptado)
Segundo o texto, é possível afirmar que