Comprar alimentos por internet: consejos y precauciones
Cuando se compra por Internet, el consumidor debe prestar especial atención a la naturaleza de los alimentos. No todos son iguales, ya que algunos están considerados de alto riesgo por estar más asociados a brotes de intoxicación alimentaria.
Hay dos preguntas fundamentales para determinar si un alimento está considerado de alto riesgo: ¿necesita refrigeración o congelación? y ¿es un alimento listo para consumir? (es decir, ¿no es necesaria la cocción para su consumo?) Si las respuestas a las dos cuestiones son afirmativas, se está ante un alimento de alto riesgo.
Los alimentos ricos en proteínas o con una elevada presencia de agua son perecederos y, por tanto, son más susceptibles que otros al crecimiento microbiano. En estos casos, los controles de temperatura son más estrictos que en cualquier otro alimento.
Los productos cocinados, por su lado, o los que se consumen crudos también se consideran de alto riesgo, porque cuando el consumidor los recibe en casa no es necesario que los cocine, un proceso que eliminaría cualquier patógeno que podría estar presente.
Algunos alimentos son considerados de alto riesgo en la compra on line como, por ejemplo, pescados y mariscos que se consumen crudos (sashimi, marinados, ostras crudas); carnes cocidas o curadas, carne de ave, salmón ahumado; postres realizados a base de leche, crema, queso o huevos.
Estos alimentos requieren condiciones de almacenamiento y transporte especiales con el fin de controlar y prevenir el crecimiento microbiano. Debe tenerse en cuenta que, en este tipo de venta, el transporte es muy importante, ya que el pedido debe entregarse, en la mayoría de los casos, el mismo día o al siguiente y porque, durante este proceso, no debe romperse la cadena de frío. Por tanto, la empresa debe tener la capacidad necesaria para organizar estas compras.
Aunque no es fácil para el consumidor comprobar si se han adoptado las medidas adecuadas, sí puede prestar atención a la naturaleza y los riesgos potenciales asociados con los alimentos que adquiere, sobre todo los frescos, que son quizás los que más atención requieren y los que generan más dudas.
El consumidor exige sobre todo frescura y calidad, dos aspectos que él mismo puede comprobar cuando realiza la compra física, en la tienda. Ahí puede mirar, oler y ver cómo están los alimentos, si están magullados o si los envases están en mal estado. Y es él quien decide si lo compra o no. En el caso de la compra a través de la Red, el cliente no tiene las mismas herramientas, así que depende totalmente de la confianza que le merezca el sitio en concreto.
http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/sociedad-y-consumo/2016/04/28/223651.php
De la lectura del texto se puede afirmar que cuando se compra alimentos por internet: