La Educación como antídoto
El principal antídoto contra el machismo y la violencia es la educación. Es el mantra que se repite desde los setenta hasta nuestros días. Pero cuarenta años después, también es la asignatura pendiente. Kika Fumero, feminista y activista, lleva casi dos décadas como profesora. “Cuando vemos las estadísticas de la violencia machista siempre digo que esas personas no surgen de la nada. Tienen un proceso, una educación y todo viene de esa base”. Para cambiarlo, Fumero confía en una escuela que fomente la igualdad de oportunidades. Por eso le gusta definirse como coeducadora. Y por eso celebra las leyes de igualdad. Pero se lamenta de que los libros de texto no recojan esos valores. “A ninguna editorial se le ocurre no cambiar sus temarios si lo dice la LOMCE, pero no lo hacen con las leyes de igualdad o de violencia de género. Los libros de texto son puras bombas, terrorismo machista puro y duro”.
El problema está según Fumero en la desconexión entre la igualdad legal y la igualdad real, en la vida cotidiana y en la escuela. Una brecha que señalan otras feministas. Según Inés Alberdi, exdirectora de UNIFEM -el organismo de Naciones Unidas para la Mujer- las leyes avanzan a veces por delante de la realidad. Recuerda cómo eso sucedió con la legalización de la píldora, la ley del aborto del 85 o la del divorcio del 81. “No hay que confundir que el feminismo sea un tema importante en la sociedad con que nos hayamos vuelto igualitarios. No somos igualitarios. Por eso hay que seguir adelante, sobre todo en el tema de la educación”.
(Acceso: el 6 de agosto de 2017. Disponible en: https://politica.elpais.com/politica/2017/08/04/actualidad/15 01848283219254.html)
La solución para el problema del machismo, desde el punto de vista de la feminista y activista Kika Fumero, es: