La gentrificación expulsa a los habitantes: la burbuja inmobiliaria llega a las favelas de Río
Vidigal está considerada la favela chic de Río de Janeiro. No porque las condiciones sanitarias y
logísticas sean ideales, sino porque es la comunidad donde el turismo ha pegado más fuerte y en
la que viven más extranjeros. En su alto, desde el que se puede apreciar la silueta de las playas de
Ipanema y Leblon, hay un hotel de lujo diseñado por un famoso arquitecto, un par de restaurantes
[5] con vistas panorámicas, un albergue con encanto y un espectáculo de samba con entradas más
caras que en el centro de la ciudad. El año pasado corrió el rumor que David Beckham había
comprado una casa en Vidigal, algo que finalmente desmintió el propio futbolista.
El perfil del gringo que elige hospedarse o vivir en esta favela es una persona cool, de entre 18 y 35
años, que quiere vivir una experiencia diferente o huye de un mercado inmobiliario enloquecido.
[10] La consecuencia lógica es que los precios se han disparado hasta el punto de convertirse en
prohibitivos para los propios habitantes. Muchos se han visto empujados a abandonar el lugar en
el que viven desde que nacieron. Por ello, no ven con buenos ojos la invasión extranjera.
“Antes aquí nos conocíamos todos y ahora hay mucho cambio, habitantes nuevos, muchos
extranjeros. Pero las estructuras no mejoran. El centro de salud está pensado para 9.000 personas
[15] y hay 16.000 familias inscritas”, cuenta Rosa Batista, de 57 años. Mientras, el moto-taxista Bianor,
de 43 años, resalta que hay muchas obras. “Pero son sólo los gringos. Los habitantes no tenemos
medios para hacer una reforma. Nuestras casas son de ladrillo y cemento”, asegura.
El fantasma de la gentrificación es un proceso muy conocido por urbanistas y economistas:
ocurre cuando personas de mayor poder adquisitivo se mudan a un barrio barato, obligando a los
[20] habitantes originales a marcharse. Es un fenómeno que se reproduce en varias ciudades, como
Berlín, Nueva York, Londres, Madrid y, ahora, Río.
“Estamos muy contentos con cada persona que viene a Vidigal”, dice Marcelo da Silva, presidente de
la Asociación de Moradores. Sin embargo, esta popularidad también conlleva problemas. Algunos
reciben ofertas tan buenas por sus terrenos que los venden sin pensárselo dos veces. El problema
[25] es que los precios de los inmuebles han crecido vertiginosamente. Por ello, sólo consiguen comprar
una casa en la extrema periferia.
Son muchas las voces críticas a este proceso, que parece irreversible. Uno de los más conocidos es el
rapero Fiell, que denuncia la llamada “expulsión blanca” a través de sus versos. “Nos imponen recibos
de luz y gas a precio de mercado, pero nuestros sueldos apenas pasan del salario medio”.
elconfidencial.com
nuestros sueldos apenas pasan del salario medio (l. 29)
El vocablo subrayado en el fragmento arriba podría sustituirse sin gran alteración del sentido por: