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HAMBRUNA EN ÁFRICA: EL DRAMA DE UNA MADRE QUE TUVO QUE DECIDIR A QUÉ HIJO SALVAR
[1] Ward Mohamud Yusuf caminó durante dos semanas con su hija de un año a la
espalda. De la mano, llevaba a su hijo de cuatro años, mientras escapaba de la
sequía y la hambruna en Somalia. Cuando el niño desfalleció, cerca del final del
recorrido, la mujer le echó en la cabeza algo de la poca agua que le quedaba
[5] para reanimarlo. Pero el nene estaba inconsciente y no podía beber. Entonces, la
madre tuvo que tomar una decisión que nadie querría tener que enfrentar jamás.
"Finalmente, decidí dejarlo atrás, en el camino y al amparo de Dios'', contó Yusuf
días después, durante una entrevista en un campamento de refugiados en
Dadaab, Kenia. "Estoy segura de que él está vivo, me lo dice el corazón'', se
[10] esperanzó la mujer. Los padres que huyen a pie de la hambruna -a veces hasta
con siete niños- se suelen topar con encrucijadas increíblemente crueles: ¿Qué
niños tienen las mejores probabilidades de seguir con vida cuando la comida y el
agua se agoten? ¿A quienes es mejor abandonar? "Nunca había enfrentado ese
dilema en mi vida'', dijo Yusuf. El doctor John Kivelenge, experto en salud mental
[15] del Comité Internacional de Rescate en Dadaab, enfatiza en las penurias
extremas por las que pasan las madres y los padres somalíes. "Es una reacción
normal a una situación anormal. Ellos no pueden sentarse a esperar la muerte
juntos", explicó. "Pero después de un mes, sufrirán un desorden por estrés
postraumático, lo que significa que tendrán recuerdos y pesadillas". "La imagen
[20] de los niños a quienes abandonaron volverá a ellos y los acosará", agregó.
"Además, dormirán mal y tendrán problemas sociales'', señaló Kivelenge. Estados
Unidos calcula que más de 29.000 niños somalíes de menos de cinco años han
muerto por el hambre en los últimos tres meses. Un número desconocido de
menores, demasiado débiles para seguir caminando, han sido vistos
[25] abandonados en el camino polvoriento, después de que se agotó el agua y los
alimentos. Faduma Sakow Abdullahi, viuda de 29 años, intentó viajar a Dadaab
con su bebé y con otros chicos, de cinco, cuatro, tres y dos años. Un día antes de
llegar al campamento de refugiados, su hija de cuatro años y su hijo de cinco no
se despertaron, tras un breve descanso. Abdullahi relató con crudeza que no
[30] quiso "desperdiciar" la poca agua que tenía en un envase de cinco litros para
darla a sus hijos. Los otros la necesitaban. Tampoco quiso esperar demasiado
tiempo a que reaccionaran, porque corría el riesgo de que sus otros hijos
comenzaran también a morir. Después de ir y volver varias veces, decidió al fin
dejar a los dos chiquitos a la sombra de un árbol, sin saber si podrían salvarse.
[35] Más de 12 millones de personas en África Oriental necesitan ayuda alimentaria
ante la severa sequía. Naciones Unidas considera que 2,8 millones de esas
personas necesitan ayuda inmediata para salvar la vida, incluidas más de
450.000 en las zonas más azotadas por la hambruna en Somalia. Ahmed Jafar
Nur, de 50 años y padre de siete niños y adolescentes, viajaba con su hijo de 14
[40] años y con su hija de 13 hacia Kenia. Pero después de apenas dos días de
caminata se quedaron sin agua. Para el tercer día, los adolescentes sólo podían
sentarse debajo de un árbol, sedientos, hambrientos y agotados. "Los dos niños
no podían ya caminar. Entonces, en vez de dejar que todos muriéramos ahí, me
vi obligado a abandonarlos a su suerte, especialmente después de que pensé en
[45] mis otros cinco hijos y en su madre, a quienes dejé en casa. Me dije: 'salva tu
vida por el bien de los otros cinco. Estos dos quedarán con Dios'", contó con
profunda tristeza. Pero Nur dice que no tiene recursos para traer al resto de su
familia a Kenia. Dependemos de limosnas", contó. Cuando el hijo de tres años de
Faqid Nur Elmi murió de hambre y sed en el camino desde Somalia, su madre
sólo pudo cubrir su cadáver con ramas secas, a manera de tumba. No pudo
detenerse a llorar. Tenía otros cinco hijos en quienes pensar. Elmi se preguntó:
"¿De dónde iba a sacar las fuerzas para cavarle una tumba? Sólo pensaba en
cómo podía salvar a los demás niños. El mismo Dios que me lo dio se lo había
llevado. Así que no me preocupé mucho por el hijo muerto. Las vidas de otros
estaban en riesgo''.
Fonte: Adaptado de http://www.clarin.com/mundo(Acesso em 06/08/11)
Na sentença ....me lo dice... (ℓ.8), a palavra sublinhada refere-se ao que disse: