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El mundo para algunos turistas no se acaba en la superficie de la Tierra. Los viajes al espacio y a las profundidades de los océanos son una tendencia minoritaria, pero al alza en el llamado turismo de élite. Están reservados para los pocos que pueden pagarlos y que, además, están dispuestos a aceptar algunos riesgos, como se ha puesto de manifiesto en la desaparición el 18 de junio de 2023 de un submarino que llevaba a cuatro turistas a explorar los restos del Titanic a 3.800 metros bajo el Atlántico. Son viajes que están en la cima de la exclusividad en el creciente turismo de experiencias, donde priman las sensaciones y que cada vez está más de moda.
Según OceanGate, observar de primera mano los restos del emblemático Titanic es una oportunidad para salir de la vida cotidiana y descubrir algo verdaderamente extraordinario. “Llama la atención que el Titanic siga fascinando y creando tanto misterio”, opina José Serrano, profesor de la Universidad Europea de Canarias y experto en turismo. El viajero busca experiencias “para lograr una meta y presumir de ello, mostrar lo que ha conseguido”. A partir de ahí, depende del presupuesto: “El viaje es un básico en el que el común de los mortales puede elegir entre alguna que otra alternativa y los que tienen mucho dinero disfrutan de un catálogo cada vez más ilimitado”, añade.
En este mercado de las experiencias, el turismo submarino emerge como una nueva categoría y vende, en muchos casos, autenticidad, algo único o de carácter local; puede ser para gente de más o menos presupuesto, y una parte es para una élite.
La gente con elevado presupuesto no se conforma con tomar una guía de viajes y elegir un par de rutas. Buscan experiencias únicas y elegidas por especialistas que conocen las últimas tendencias
(www.elpais.com.uy. Adaptado.)
En el fragmento “Están reservados para los pocos que pueden pagarlos” (1er párrafo), el conector textual subrayado se refiere al término