OBESIDAD INFANTIL, UN VIAJE SIN REGRESO
“La obesidad infantil es comprar un boleto en primera clase para morir joven” dice Luis Vargas Guadarrama, especialista en antropología de la alimentación y la nutrición, ante el panorama de deterioro progresivo de los hábitos alimentarios.
Para Esperanza Michelena, ama de casa – madre y abuela –, la salud de la infancia la comprometió la oferta de alimentos: “Ya las frutas y verduras son genéricas, no hay tanta variedad y las que se vende no son tan buenas”.
Para Yorgelina Paredes, estudiosa de la nutriología, la razón se encuentra en parte en lo que dice Esperanza, pero también en los hábitos. “Ya no saben lo que compran ni hay quién lo prepare”, e introduce el tema de la incorporación de la mujer al ámbito laboral: la figura del ama de casa tradicional, quien cuidaba de la alimentación – su calidad, balance y combinación –, cada vez es más escasa en las familias mexicanas, por lo que se elige fórmulas rápidas – desde pizza hasta burritos – sin tener en cuenta la cantidad de sal ni de grasa que se come.
Raúl Valadez, académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, dice que “el sistema económico actual – después de las crisis de los años 80 y 90 – parece demandar que las dos personas de la pareja trabajen”, lo que repercute directamente en los hábitos alimentarios de las familias y en el tiempo que se le dedica a comprar los insumos, cocinar y finalmente comer. “La gente ya no tiene horarios ni tiempos exclusivos para comer” enfatiza Valadez al contextualizar la afirmación con la cotidianidad del transporte público.
Para Vargas Guadarrama las razones del deterioro en los hábitos tienen que ver tanto con la pérdida de la variedad – que señala Esperanza – en frutas y verduras, porque va contra el lema básico de una dieta saludable – “comer poco de mucho” –; como con un aumento en la ingesta de hidratos de carbono y grasas, y una reducción en la actividad física – de la que habla Yorgelina.
Al panorama se le suma que en la ingesta de líquidos el refresco le ha ganado terreno a las aguas de frutas y los jugos. Como señala Raúl Valadez, la gaseosa sustituyó al agua en zonas rurales porque el producto embotellado daba la seguridad de no contener microorganismos; pero en la actualidad la incorporación de los refrescos a la mesa suma al problema de la falta de nutrientes el sobrepeso y las caries.
“En 10 o 15 años el panorama será más crítico” señala Raúl Valadez al evaluar las condiciones actuales de la niñez – donde ve un grupo de población vulnerable –, y agrega que las mujeres, por su tendencia natural a acumular más grasa, se suman a los sectores que serán más afectados.
Los especialistas coinciden en que hay que trabajar para la educación y concientización de la población para que esos niños y adultos no sean una generación perdida, un suicidio social.
Disponível em: . Acesso em: 01maio 2014, às 14h10min (fins pedagógicos - adaptado)
Analiza la infografía sobre la obesidad que te damos y, enseguida, relaciónala con el texto del ejercicio anterior. De esta manera es posible decir que el único dato que no es mencionado en ambos textos es