¿Se han convertido las redes sociales en Brasil en una “tercera vía” social y política?
Este canal de comunicación es libre y espontaneo, no responde a órdenes de fuera ni de dentro.
Uno de los frutos de la revuelta callejera de Brasil está siendo el nacimiento de una especie de “tercera vía” social y política, a través de las redes sociales interesada en la defensa de todas las minorías que no encuentran espacio en los movimiento sociales organizados. “Lo que estamos viendo es cómo las minorías están intentando apropiarse de la movilización social para poner en evidencia sus programas de reivindicaciones”, explica el investigador Sandro Correa, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).
Las redes sociales de las que se ha servido en Facebook estos días hasta el expresidente Lula da Silva empiezan a aparecer como una nueva institución o quinto poder como lo era hasta ahora la prensa, por ejemplo.
Este nuevo canal de comunicación entre los ciudadanos, con un pie siempre en la calle, tiene además la ventaja democrática de que no expresa a ningún gran líder global capaz de canalizar y unificar propuestas y protestas. Están pulverizadas, son libres y espontáneas, no responden a órdenes de fuera ni de dentro. Pueden hasta tener el peligro de carecer de unidad, pero también la ventaja de que nadie puede aglutinarlas ni cooptarlas.
Quizás en Brasil la fuerza de los nuevos líderes espontáneos que están produciendo las redes radique en un hecho específico. Durante los diez últimos años de hegemonía del Partido de los Trabajadores (PT) con su gran líder sindicalista Lula en el poder, los grandes movimientos sociales de masa y los mismos sindicatos y movimientos estudiantiles, que en los Gobiernos anteriores se habían fortalecido en la oposición al Ejecutivo y eran los grandes líderes que sacaban a la gente a la calle, acabaron formando parte de los Gobiernos progresistas, primero de Lula y después de Dilma Rousseff. Pasaron a ser el brazo derecho del Gobierno que los integró en sus instituciones de poder.
Si ello, por un lado supuso un refuerzo importante para el Gobierno, al mismo tiempo les despojó de su innata fuerza de contestación, apareciendo ante la sociedad como cadenas de transmisión del poder más que espejo de las inquietudes y reivindicaciones de la calle.36.
Lo ha recordado en el diario O Globo, Leonardo Barreto, analista político de la Universidad de Brasilia: “La cooptación política de los canales tradicionales de las minorías como sindicatos y movimientos sociales han convertido a las redes sociales en el canal de reivindicaciones de las minorías”, afirma.
Esa tercera vía sería una nueva forma de dialogar con los anhelos de una sociedad cuya conciencia social y política está creciendo, pero que se siente desilusionada con la política clásica de unos partidos que dan la impresión de estar más interesados en los problemas internos de los mismos y con afianzarse en el poder, que en los gritos reivindicativos de la sociedad sin voz.
(Disponible en: . Accedido el: 25 jun. 2013.)
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Uno de los frutos de la revuelta callejera de Brasil está siendo el nacimiento de una especie de “tercera vía” social y política,...
La expresión, en destaque, puede ser traducida al portugués como