EL HOMBRE QUE APRENDIÓ A LADRAR
[1] Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desaliento en los que
[2] estuvo a punto de desistir. __________ al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a
[3] imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar.
[4] ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: “La verdad
[5] es que ladro por no llorar”. __________, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus
[6] hermanos perros. Amor es comunicación. ¿Cómo amar entonces sin comunicarse?
[7] Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su
[8] hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día,
[9] Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta, y dialogaban sobre temas
[10] generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo
[11] tuviera una tan sagaz visión del mundo.
[12] Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: “Dime, Leo, con toda franqueza:
[13] ¿qué opinas de mi forma de ladrar?”. La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: “Yo diría que lo
[14] haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, __________ se te nota el acento humano.”
(BENEDETTI, Mario. Fonte: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/benedett/el_hombre_que_aprendio_a_ladrar.htm. Acesso em: 18/09/2013)
As palavras que obedecem à mesma regra de acentuação são