[1] “CONSUMIR MÁS ES EL CAMINO A LA INCLUSIÓN”
[2] - lo dice el sociólogo Zygmunt Bauman
[3] Por Cecilia Diwan
[4] Para LA NACION
[5] «El consumismo puede promover la uniformidad, pero también es un poderoso diferenciador. La incapacidad de
[6] consumir es una receta segura para la exclusión.
[7] Quienes no pueden consumir son vistos como personas que no merecen cuidado y asistencia. Entonces, consumir
[8] más es el único camino hacia la inclusión social.”
[9] La afirmación es del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, un reconocido ensayista que conoce bien el drama de la
[10] exclusión. Bauman nació en 1925 en una humilde familia judía que tuvo que emigrar a la Unión Soviética luego de
[11] la ocupación nazi. Tras su paso por el ejército polaco en el frente ruso, fue profesor en la Universidad de Varsovia,
[12] hasta que en 1968, por otra persecución antisemita, emigró a Israel. Cuatro años después se radicó en Inglaterra,
[13] donde aún vive.
[14] (...) A los 83 años, Bauman publica más de un libro por año. En su última obra, Archipiélago de excepciones ,
[15] plantea el drama de los refugiados, de los que dice que son vistos como “residuos humanos personificados”, sin
[16] ninguna posibilidad real de ser sumados a la vida social. En una extensa conversación telefónica con LA NACION
[17] desde Inglaterra, Bauman habla, sobre todo, de lo frágiles que se han vuelto los lazos entre los seres humanos.
[18] -¿Qué ocurre en la actualidad con los no consumidores, los muchos que no tienen recursos para
[19] consumir?
[20] -La sociedad contemporánea integra a sus miembros, fundamentalmente, como consumidores. Para ser reconocidos,
[21] hay que responder a las tentaciones del mercado.
[22] Todas éstas son cosas que los pobres -gente que no tiene ingresos decentes, tarjetas de crédito ni perspectivas de un
[23] futuro mejor- no están en condiciones de hacer. Entonces, son vistos como inútiles, porque los miembros “decentes”
[24] y “normales” de la sociedad, los consumidores, no quieren nada de ellos. Nadie los necesita. Estas sociedades del
[25] consumo estarían mucho mejor si los pobres simplemente quemaran sus carpas, se dejaran quemar con ellas o se
[26] fueran. Lamentablemente, estos deseos ocultos no hacen más que empeorar las cosas. El resentimiento resultante es
[27] más agudo y el deseo de venganza, todavía más violento.
[28] -Entonces, ¿la tendencia al consumo nos deshumaniza?
[29] -Cada vez más tendemos a pensarnos, a apreciarnos o degradarnos sobre la base del patrón de los productos del
[30] mercado. Ir de compras y consumir significa, hoy en día, invertir individualmente en la propia membresía social. El
[31] consumo es inversión en la autoestima individual.
[32] -¿Tratamos a los seres humanos como objetos de consumo?
[33] -Los habitantes del mundo de consumidores perciben el mundo como un enorme contenedor de piezas de repuesto.
[34] Ya no se espera que nadie se conforme con lo que tiene y con lo que es. Si alguna pieza de los instrumentos
[35] utilizados a diario, de la red de contactos humanos o del propio cuerpo pierde su encanto, se la extirpa y se la
[36] reemplaza por otras piezas de repuesto, nuevas o mejoradas. Los consumidores son entrenados desde el nacimiento.
[37] La mentalidad de desechar se ha convertido en el objetivo principal de la educación a la que las empresas someten
[38] a sus futuros clientes desde muy temprana edad.
[39] -¿Cómo se encaran hoy las relaciones de pareja?
[40] -Si el objeto de amor buscado no alcanza un puntaje, el futuro “comprador” debe abstenerse de adquirirlo, tal
[41] como lo haría en el caso de todos los demás bienes en oferta. Si llega a descubrirse una falla luego de la
[42] “adquisición”, el objeto de amor fallado, al igual que todos los otros bienes del mercado, debe ser descartado y
[43] reemplazado. Esto se ve, por ejemplo, en quienes buscan una pareja ideal por Internet.
[44] Seleccionan a una persona en una página de citas, como si fuera un corte en el mostrador de la carnicería. La
[45] creciente fragilidad de los lazos humanos tiene como resultado la escasa popularidad de los compromisos de
[46] largo plazo y el vaciamiento de todo deber excepto de aquellas obligaciones para con uno mismo.
[47] -Es más fácil moverse con las masas que actuar por cuenta propia, pero ¿qué
[48] espacio le queda a lo individual?
[49] -La gente lucha individualmente por obtener reconocimiento social y se guía por las listas de discos y libros más
[50] vendidos, las cifras de taquilla de los cines, los ratings de audiencia de la TV. Necesitamos orientación, y esa
[51] orientación sólo puede ser brindada si se observa lo que está en el centro de la atención pública, lo que está en
[52] boga y lo que deja de estarlo, lo que sube y lo que baja. Somos muchos observando a unos pocos...
[53] LA NACION (edición impresa). Buenos Aires, 05/11/2008.
Assinale a opção em que a parte sublinhada não é um pronome: