[1] Cuando la dificultad para iniciar o mantener el sueño dura
tres meses o más –aunque las condiciones ambientales sean
favorables para dormir–, la persona padece insomnio crónico.
Los pacientes con este trastorno presentan alteraciones
[5] cognitivas leves, principalmente, en tareas de atención
complejas, en el proceso de consolidación de la memoria
durante el sueño y en algunos aspectos de las funciones
ejecutivas.
Es la principal conclusión de un estudio de la Universidad
[10] Complutense de Madrid (UCM) en el que los investigadores
han revisado decenas de artículos científicos publicados en los
últimos años sobre las alteraciones cognitivas observadas en
este trastorno.
“Estas alteraciones pueden comprobarse con pruebas
[15] neuropsicológicas, aunque en todos los pacientes no son lo
suficientemente intensas para afectar significativamente a su
vida cotidiana”, explica Pablo Medrano, investigador del
departamento de Psicobiología de la UCM y autor principal
del trabajo, publicado en Revista de Neurología. “Solo los in-
somnes que habitualmente duermen menos de seis horas tie-
nen déficits cognitivos significativos”, puntualiza Medrano.
El estudio es la primera revisión en castellano que analiza
las anomalías neuropsicológicas asociadas con este trastorno
del sueño. En su desarrollo influyen tanto factores biológicos
[25] como psicosociales. Se estima que en un 21-57% de los casos
el insomnio es hereditario, en particular, en el modo de
afrontar el estrés. Si las emociones se interiorizan y no se
expresan adecuadamente, aumenta el riesgo de sufrirlo.
“Las personas con tendencia a interiorizar las emociones,
[30] perfeccionistas y que presentan un aumento de activación
psicofisiológica en situaciones estresantes son más propensas a
sufrir insomnio”, indica María José Ramos, investigadora del
mismo departamento de la UCM y coautora del trabajo.
Sin embargo, los científicos matizan que no solo influyen
[35] los genes. “La existencia de vulnerabilidad genética no
desemboca siempre en insomnio. Es la conjunción de esta y la
presencia de determinados factores psicosociales lo que
provoca que se manifieste este trastorno del sueño”, puntualiza
Ramos.
[40] Numerosos estudios han abordado la relación entre la
depresión y el insomnio, analizando si la ansiedad y la
depresión son causa o consecuencia de este trastorno. “El
insomnio puede ser tanto causa como consecuencia de la
depresión”, mantienen los autores de la UCM.
[45] La reducción crónica de la cantidad de sueño y su mala ca-
lidad suelen provocar alteraciones del estado de ánimo, pero no
siempre, puesto que en el desarrollo de la depresión influyen
múltiples factores.
Por otra parte, los trastornos afectivos afectan a la
[50] calidad del sueño, de tal manera que la ansiedad y la depresión
son factores de riesgo de insomnio. “La relación entre
insomnio y depresión es bidireccional”, concluyen los
investigadores.
Fonte: www.agenciasinc.es (texto adaptado)
Marque V (verdadeiro) ou F (falso) para as afirmativas a seguir.
( ) A palavra “aunque” (l.15) estabelece uma relação de adição.
( ) A palavra “si” (l.27) estabelece uma relação de condição.
( ) A locução “sin embargo” (l.34) expressa uma ideia de consequência.
( ) O conectivo “o” (l.42) estabelece uma relação de alternância.
( ) A palavra “pero” (l.46) expressa uma ideia de conclusão.
A sequência correta é