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Miguel García, el futbolista del Salamanca que el pasado fin de semana sufrió una parada cardiorrespiratoria en pleno encuentro frente al Betis, no falleció sobre el césped gracias a que en el estadio de El Helmántico había un desfibrilador automático.
En el caso del jugador, fueron los médicos de los equipos quienes emplearon el dispositivo. Pero no hace falta ser un profesional para usarlo. "Están pensados para que cualquier persona lo pueda utilizar. Sólo hay que mantener la calma y seguir sus instrucciones", señala Julián Pérez-Villacastín, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología y jefe de la Unidad de Arritmias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Según explica este especialista, detrás de gran parte de desvanecimientos repentinos como el que sufrió García está un tipo de arritmia muy grave: la fibrilación ventricular. Este trastorno, que genera un caos eléctrico en el corazón, puede resultar mortal si no se controla con rapidez.
"Para este problema no hay tratamientos farmacológicos. La única manera de volver a poner en marcha ese corazón es darle una descarga eléctrica", explica Pérez-Villacastín.
Y, para conseguirlo, el tiempo es clave. "Cada segundo es fundamental porque, una vez superados los siete minutos desde el inicio de la arritmia, las probabilidades de que las personas sobrevivan y no tengan daños cerebrales disminuyen muchísimo", subraya.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/26/
En el texto, la expresión en negrita “Pero no hace falta ser un profesional para usarlo”, significa: