Para aprender algo nuevo, tienes que practicar, practicar, practicar, dice el sentido común, esa idea de “la práctica hace la perfección”.
Pero varios estudios científicos han señalado que la práctica incesante puede no ser la forma más eficiente de aprender una nueva habilidad: el cerebro necesita descansos para consolidar el conocimiento recién adquirido y transformarlo de un recuerdo transitorio a un recuerdo duradero.
Y uno de los hallazgos más recientes es que los breves descansos intercalados con la actividad conducen a grandes ganancias de aprendizaje: el cerebro aprovecha estos descansos para realizar una “repetición” mental súper rápida de lo que acaba de aprender, reforzando la habilidad recién adquirida.
Estos breves descansos pueden ser particularmente productivos para el cerebro de aquellos que practican movimientos nuevos, diminutos y repetitivos, como atletas o músicos, o incluso pacientes que intentan recuperar las habilidades perdidas después de un accidente cerebrovascular.
“Imagínate un escenario en el que una persona comienza a aprender a tocar una nueva canción en el piano”, explica a BBC News Brasil el investigador brasileño Leonardo Claudino, uno de los coautores de un estudio sobre el tema realizado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE.UU. y publicado en 2021 en la revista Cell Reports.
“Descubrimos que durante las pausas, el cerebro repite una versión 50 veces más rápida de los movimientos utilizados para tocar la canción, una y otra vez, lo que refuerza la conexión de neuronas en las áreas asociadas a esa nueva memoria”, agrega.[…]
Incluso antes de estudiar el efecto de estas pequeñas pausas, los científicos ya sabían que el cerebro necesitaba descansar para consolidar los recuerdos.
En la práctica, según el conocimiento científico hasta el momento, esto implica transferir la memoria desde el hipocampo, donde se guardan los registros temporales, a áreas del neocórtex, donde se encuentra la memoria más duradera.
Pero hasta estos descubrimientos más recientes, se creía que solo durante el sueño, cuando el cerebro está más libre de estímulos sensoriales externos, se producía este proceso de consolidación.
Con los nuevos estudios, señala Claudino, es posible percibir que los recuerdos también se consolidan casi simultáneamente con la práctica, proceso que parece ser complementario a lo que ocurre mientras dormimos. […]
¿Cómo, entonces, podemos sacar provecho práctico del conocimiento científico acumulado hasta ahora?
“Veo un uso más directo cuando pienso en prácticas deportivas o musicales, que implican sesiones en las que el deportista o artista realizará varias veces el mismo movimiento”, explica Claudino.
“Una lección para tener en cuenta es esta: cuando comiences a aprender una nueva técnica, evita practicar hasta el agotamiento, hasta el fracaso. En cambio, es mejor tomar descansos”, dice.
“La perfección llegará más rápido si se le da tiempo al cerebro para consolidar (el aprendizaje) en lugar de practicar sin cesar para la perfección”.
“Por lo general aprendemos una nueva técnica repitiéndola una y otra vez, repites, repites y llega un momento en que ya conoces las secuencias de movimientos que producirán la actividad final”.
“La idea es que tú, en vez de practicar hasta el agotamiento, lo hagas diez veces, por ejemplo, luego tómate un descanso y hazlo de nuevo”.
El mismo razonamiento también puede orientar las prácticas pedagógicas en las escuelas o universidades.
ADAMO IDOETA, Paula. Disponível em: https://www.bbc.com/mundo/noticias-61625726. Acesso em: set. 2022. Fragmento.
“…realizará varias veces el mismo movimiento…”; “El mismo razonamiento también puede orientar las prácticas…”.
Se verifica igualmente el uso correcto y recomendable del elemento “mismo” en la construcción: