Texto I
México es una pigmentocracia: Hoy está más viva
que nunca la discriminación contra indígenas
Javier W. López Madera
MEXICO, D.F., 21 de marzo - En los últimos
meses se han registrado casi una decena de casos
por discriminación y violencia contra la comunidad
indígena en el país. Niños, jóvenes, mujeres, todos
han sido víctimas de agresiones por su condición
racial.
En el marco del Día Internacional contra la
Discriminación Racial, el académico del Departamento
de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad
Iberoamericana (UIA), Juan Pablo Vázquez, afirmó
que “México es una pigmentocracia, en el que las
jerarquías sociales están definidas por el tono de
piel”.
El experto alertó que la discriminación racial está
ligada por completo a los prejuicios que sufren las
personas por su tono de piel, y ambas condiciones
generan escenarios de desigualdad social y de
violencia.
A pesar de que 80 por ciento de los mexicanos
tiene rasgos de alguna etnia, cifras del Censo de
Población y Vivienda 2010 dicen que el padrón de
hablantes y autoadscritos alcanza un registro de
16 millones 102 mil 646 personas consideradas
indígenas, este grupo racial no está en exento de
sufrir algún tipo de agresión.[...]
El especialista de la Ibero, Juan Pablo Vázquez,
argumentó que la discriminación con base en la
etnia y el color de piel, deriva en situaciones de
desigualdad y pobreza, en un “círculo vicioso” muy
difícil de superar.
“Yo creo que México es un país altamente
desigual y discriminativo, y que la discriminación es
otra cara de la desigualdad. Es la vía ideológica por
la cual se justifican las diferencias entre las personas,
en una especie como de círculo vicioso, en donde
una persona es mal vista, y por lo tanto, es objeto de
cierto tipo de trato. Eso implica desigualdad en las
posibilidades de acceso a muchas cosas, y al final
eso acaba reproduciendo un círculo de desigualdad
social y económica”, comentó.
Por su parte, la doctora Helena Varela Guinot,
directora del Departamento de Ciencias Sociales y
Políticas de la Universidad Iberoamericana, consideró
que aunque en las leyes no existen impedimentos
para que un indígena pueda llegar a la Presidencia de
México, a una Secretaría de Estado u otro espacio de
poder, las posibilidades de que un miembro de dicha
población pueda ocupar el cargo son prácticamente
nulas, debido en parte a la visión proteccionista que ha
mantenido al indígena como una figura subordinada e
incomprendida.
“El problema no es que los procesos sean
discriminatorios, sino que la discriminación tiene
lugar desde antes. Si no hay acceso a la educación y
a otros bienes básicos, no la hay para los espacios de
poder”, indicó la especialista, quien opinó que México
no cuenta con las condiciones sociales y políticas
para tener un Presidente de origen indígena.
“No es un problema de preparación, sino de la
construcción de un tejido social que tiene mucho
tiempo roto, desde el momento en que se constituyó
desde una visión etnocéntrica que asumió que el
indígena debía ser integrado, incorporado, siempre
con una perspectiva proteccionista, viéndolo
casi como un menor de edad que necesitaba ser
protegido”, agregó.
Los indígenas, añadió, no han accedido a los
sistemas de salud, educación y vivienda, así como no
han visto resueltos sus problemas de alimentación, lo
cual los mantiene como el sector más desfavorecido
de la población mexicana, de forma que es irrelevante
plantearse si estos podrían acceder a espacios de
poder. [...]
Disponible en: . Acceso en: 20 julio 2014. Adaptado.
En el Texto I, está expresa la idea de la directora del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, según la cual