Lea con atención el siguiente texto.
Viejos, ciegos, ignorantes miedos
La mayoría de las personas que se consideran a sí mismas "normales" suelen experimentar hacia las enfermedades mentales un espanto sin duda ignorante, porque en realidad no saben nada o casi nada del tema. Pero al mismo tiempo, y pese a ese miedo ciego, también suelen sentir una extraña fascinación por las dolencias psíquicas. Véase, por ejemplo, la morbosa curiosidad con que se ha seguido el caso de Lorena, la higienista dental que apuñaló a la esposa y la hija del periodista deportivo Paco González, de quien estaba obsesivamente enamorada.
La figura de la señora que se prenda de un hombre de un modo tan patológico que puede llegar hasta el asesinato es uno de los estereotipos femeninos habituales dentro de los modelos convencionales de mujer. La famosa película Atracción fatal comerció con ese prototipo hace casi treinta años; [ ... ] yo conozco actualmente, en la vida real, a un par de hombres que sufren o han sufrido este acoso; y así, a bote pronto (1), entre los personajes históricos recuerdo por lo menos a Unamuno, que sufrió una larga persecución, por fortuna sólo epistolar, de una poeta argentina llamada Delfina Molina. [ ... ]
Estaba pensando en todo esto el otro día, a raíz del caso de Lorena, y empecé a preguntarme qué circunstancias nos llevarían a las mujeres a engancharnos (2) sentimentalmente de ese modo y por qué esa patología obsesiva parecía ser sobre todo femenina, cuando, de repente, se me iluminó la cabeza y comprendí que eso no era cierto; y que bastantes de los casos de la denominada violencia de género eran exactamente así, novios o amigos despechados (3) que se cuelgan obsesivamente de mujeres que han intentado acabar con ellos o que no quieren responder a sus requerimientos. [ ... ]
Pero hay otra reflexión que se me vino a la mente con el caso de Lorena, algo en lo que siempre pienso cada vez que los periódicos airean, con esa fascinación morbosa a la que antes me refería, algún suceso de violencia protagonizado por una persona que sufre un trastorno psíquico: qué pena que solamente hablemos de las dolencias mentales cuando ocurre algo así; qué pena que fomentemos una vez más el miedo, el rechazo y el desconocimiento. Se calcula que en España hay en torno a un millón trescientas mil personas con trastornos psíquicos, y les aseguro que el porcentaje de actos de violencia de la población enferma es inferior al de la población supuestamente normal. Pero el rechazo social al mal llamado loco es tan fuerte que ese millón y pico de personas, que son muchas, muchísimas, nos resultan invisibles. [ ... ]
Fuente: MONTERO, Rosa, publicado en el diario El País [Suplemento] Semanal, 2 de marzo de 2014. http://www.unex.es/organizacion/servicios-universitarios/servicios/alumnado/funciones/selectividad/fichpau/examenes-ycriterios/2014/ExamenesJUN2014.pdf
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