EI mundo
[01] Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
[02] Ala vuelta, oontó. Dijo que había contemplado, desde alla arriba, la vida humana. Y dijo que somos un
[03] mar de fueguitos.
[04] - mundo es eso - reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
[05] Cada persona brilla con luz propia entre todas demas. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos
[06] grandes y fuegos ohioos y fuegos de todos colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera
[07] del viento, y gente de fuego loco, que llena aire de ohispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no
[08] aIumbran ni queman; pero otros arden vida con tantas ganas que no se puede mirarIos sin
[09] parpadear, y quien se acerca, se enoiende.
El Libro de los Abrazos- Eduardo Galeano
O infinitivo dos verbos “pudo” (l. 01), “dijo” (l. 02) e “hay” (l. 05) são, respectivamente,