INSTRUCCIÓN: Lea el texto atentamente y a continuación escoja la alternativa adecuada para cada una de las cuestiones que siguen.
Texto
EL MONO QUE QUISO SER ESCRITOR SATÍRICO
En la selva vivía una vez un Mono que quiso ser escritor satírico. Estudió
mucho, pero pronto se dio cuenta de que para ser escritor satírico le faltaba conocer a la gente
y se aplicó a visitar a todos y a ir a los cócteles y a observarlos por el rabo del ojo mientras
estaban distraídos con la copa en la mano. Como era de veras gracioso y sus ágiles piruetas
[5] entretenían a los otros animales, en cualquier parte era bien recibido y él perfeccionó el arte
de ser mejor recibido aún.
No había quien no se encantara con su conversación y cuando llegaba era agasajado
con júbilo tanto por las Monas como por los esposos de las Monas y por los demás habitantes
de la Selva, ante los cuales, por contrarios que fueran a él en política internacional, nacional o
[10] doméstica, se mostraba invariablemente comprensivo; siempre, claro, con el ánimo de
investigar a fondo la naturaleza humana y poder retratarla en sus sátiras. Así llegó el momento
en que entre los animales era el más experto conocedor de la naturaleza, sin que se le escapara
nada.
Entonces, un día dijo voy a escribir en contra de los ladrones, y se fijó en la Urraca, y
[15] principió a hacerlo con entusiasmo y gozaba y se reía y se encaramaba de placer a los árboles
por las cosas que se le ocurrían acerca de la Urraca; pero de repente reflexionó que entre los
animales de sociedad que lo agasajaban había muchas Urracas y especialmente una, y que se
iban a ver retratadas en su sátira, por suave que la escribiera, y desistió de hacerlo.
Después quiso escribir sobre los oportunistas, y puso el ojo en la Serpiente, quien por
[20] diferentes medios - auxiliares en realidad de su arte adulatorio - lograba siempre conservar, o
sustituir, mejorándolos, sus cargos; pero varias Serpientes amigas suyas, y especialmente una,
se sentirían aludidas, y desistió de hacerlo.
Después deseó satirizar a los laboriosos compulsivos y se detuvo en la Abeja, que
trabajaba estúpidamente sin saber para qué ni para quién; pero por miedo de que sus amigos
[25] de este género, y especialmente uno, se ofendieran, terminó comparándola favorablemente
con la Cigarra, que egoísta no hacía más que cantar y cantar dándoselas de poeta, y desistió de
hacerlo.
Después se le ocurrió escribir contra la promiscuidad sexual y enfiló su sátira contra
las Gallinas adúlteras que andaban todo el día inquietas en busca de Gallitos; pero tantas de
[30] éstas lo habían recibido que temió lastimarlas, y desistió de hacerlo.
Finalmente elaboró una lista completa de las debilidades y los defectos humanos y no
encontró contra quién dirigir sus baterías, pues todos estaban en los amigos que compartían su
mesa y en él mismo. En ese momento renunció a ser escritor satírico y le empezó a dar por la
Música y el Amor y esas cosas; pero a raíz de eso, ya se sabe cómo es la gente, todos dijeron
[35] que se había vuelto loco...”
MONTERROSO, Augusto. In: URIZ, Francisco J. América Latina cuenta. Madrid: Edelsa Grupo Didascalia,S.A.,1997
A partir del texto, se puede inferir que para satirizar a los otros, el Mono debería