Lamento borincano - Canción popular
Sale, loco de contento con su cargamento
para la ciudad, ay, para la ciudad.
Lleva en su pensamiento todo un mundo lleno
de felicidad, ay, de felicidad.
Piensa remediar la situación
del hogar que es toda su ilusión, sí.
Y alegre el jibarito va, pensando así,
diciendo así, cantando así, por el camino:
si yo vendo la carga, mi Dios querido,
un traje a mi viejita voy a comprar.
Y alegre también su yegua va
al presentir que aquel cantar
es todo un himno de alegría.
Y en eso le sorprende la luz del día
y llegan al mercado de la ciudad.
Pasa la mañana entera sin que nadie quiera
su carga comprar, ay, su carga comprar.
Todo, todo está desierto y el pueblo está muerto
de necesidad, ay, de necesidad.
Se oye este lamento por doquier
de su desdichado Borinquen, sí.
Y triste, el jibarito va pensando así,
diciendo así, cantando así, por el camino:
¿“qué será de Borinquen mi Dios querido?
¿qué será de mis hijos y de mi hogar?”
¡Borinquen! la tierra del Edén,
la que al cantar, el gran Gauthier
llamó la Perla de los mares.
Ahora que tú te mueres con tus pesares,
déjame que te cante yo también.
Rafael Hernández Marín, cantautor puertorriqueño
Por el tono del relato, se puede inferir que el autor de la canción, hace un desahogo sobre los elementos del contexto histórico de su tierra.
Eso se confirma cuando habla acerca de