TEXTO:
Vivir en la red
El proceso de desconexión es imposible. Si intento
mantenerme al margen del mundo digital, la situación
se torna complicada. Una situación de ansiedad por
temor a la irrelevancia recorre mi ser, devolviéndome a
[5] los tiempos en que solo la interacción humana física y
directa creaba nuestra esencia social. Un díasin publicar
o interaccionar en una de las redes sociales se hace
demasiado largo. Existe una sensación de no haber vivido
nada si tu perfil no se ha actualizado con alguna vivencia,
[10] foto o reflexión a la que los demás pueden dar su
aprobación o no. Desconocemos todo aquello que implica
pinchar el botón que reza como “acepto”, de hecho,
¿cuántos han leído la larga y tediosa política de privacidad
de todas las páginas que visitamos o en la que nos
[15] registramos? Quizá sea hora de preguntar, de buscar,]
de mirar arriba, a los ojos, y de vivir los momentos
dejándoles grabarse en nuestras mentes de forma
natural. Hora de pasar el síndrome de abstinencia, hora
de vivir sin publicar.
CAMBRONERO, Pablo. Disponível em: <http://elpais.com/elpais/2016/07/ 17/opinion/1468769420578574.html>. Acesso em: 21 ju.2016. Adaptado.
Es posible afirmar que en el texto se