El niño trabajador es el pobre del futuro
Hace apenas dos meses los niños bolivianos sorprendieron
al mundo pidiendo la paralización de una ley que les impediría
seguir trabajando. Después de que sus manifestaciones fueran
repelidas de forma violenta por las fuerzas de seguridad en las
[5] calles de La Paz, el presidente Evo Morales accedió a reunirse
con ellos y apoyó la retirada del Código de la Niñez y
Adolescencia, una norma elaborada con el fin de garantizar su
derecho a estudiar, tener acceso a servicios de salud y
educación, pero que en su texto inicial prohibía el trabajo a los
[10] menores de 14 años.
Desde entonces, el proyecto se debate en una comisión
integrada por niños y políticos en la Asamblea Legislativa
Plurinacional. La reacción adversa de organismos
internacionales ha puesto en aprietos a los parlamentarios,
[15] que se enfrentan al reto de lograr conciliar el nuevo código
boliviano con los tratados de la Organización Internacional del
Trabajo —que prohíbe el empleo a los menores de 15— y el
texto de la Convención de la ONU sobre Derechos de la
Infancia: “El derecho del niño a estar protegido contra la
[20] explotación económica y contra el desempeño de cualquier
trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o
que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico,
mental, espiritual, moral o social”.
Chavales bolivianos frenaron
[25] una ley que veta al menor de 14 años
El debate planteado en Bolivia, donde el Movimiento de
Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (UNATsBO) tiene
presencia desde 2000, se repite, aunque con matices y distinta
intensidad, en toda América Latina. El empleo infantil en la
[30] región es una realidad. Alrededor de 12,5 millones de niños, el
8,8% de la población infantil, desempeña algún trabajo, según
datos de la OIT. De estos, 9,6 millones realizan labores
peligrosas, que son aquellas que se realizan en condiciones
peligrosas o insalubres que pueden causar la muerte, una
[35] lesión o una enfermedad.
“El último informe global de octubre en la tercera conferencia
mundial contra el trabajo infantil habla de 168 millones de
niños trabajadores en todo el mundo, el 10,7%. En Asia hay 77,7
millones y la tasa es del 9,3%, en África subsahariana es un
[40] 21,4% y en Europa y los países de ingresos medianos altos o
altos, la incidencia del trabajo infantil resulta menor. El factor
número uno del trabajo infantil es el económico, pero también
hay otras causas ligadas a la cultura, donde el empleo forma
parte de la organización familiar, como ocurre en los países
[45] andinos”, expone Guillermo Dema, especialista para América
Latina y el Caribe en Empleo Juvenil y Trabajo Infantil de la OIT.
(Paula Chouza, 26 Feb 2014 - 21:47 CET – Texto consultado en: Elpais.com, 26 de fevereiro de 2014)
“El debate planteado...” (línea 26).
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