Comentario SACI:
Pablo Pineda es un ejemplo de valentía que supera todas las barreras encontradas hasta ahora por las personas afectadas con el Síndrome de Down. Diplomado en Magisterio, a punto de conseguir la licenciatura en Psicopedagogía y trabajando en el Ayuntamiento de Málaga, este joven ha demostrado con creces que querer es poder. “No siempre ha sido fácil porque no todos apostaban por mí. Denunciar los prejuicios y demostrar día a día que soy capaz han sido mi principal reto diario.”
¿Cómo recuerda su etapa escolar?¿Tuvo muchas dificultades para adaptarse?
La etapa escolar la recuerdo positiva. Mis dificultades vinieron más de la desconfianza y recelo de algunos profesores mayores, que tenían bastantes prejuicios y daban por hecho que no sería capaz de aprobar. Aún así tuve suerte porque recibí el apoyo del profesorado joven que apostó por mi permanencia en la escuela y consiguieron que me quedara. Todos mis estudios los he pasado en centros públicos desde niño. No todo ha sido un camino de rosas, tengo que reconocer que tuve problemas de integración por tener Síndrome de Down.
En su lucha por la integración durante esta etapa, ¿Qué destacaría?
Desde que empecé hasta ahora he tenido que demostrar constantemente mi capacidad. Eso ha sido lo más duro y lo que más he tenido que luchar de lo que he vivido. Siempre tengo que ir “un paso por delante”. Al toparme tantas veces con un “no” he tenido que luchar muchísimo por conseguir un “sí”. Algunas cosas me han hecho daño, como oír que lo mío era un montaje, que soy ‘mosaico’. (un tipo de Síndrome de Down que no afecta a todas las células del cuerpo) y es falso.
Desde su experiencia, ¿Piensa que los jóvenes españoles son capaces de realmente integrar a una persona con Síndrome de Down?
Tengo muchos amigos y guardo muy buenos recuerdos sobre todo del colegio. Los niños son más tolerantes, más solidarios. Lo pasé peor en la adolescencia, en el instituto, porque ahí los jóvenes no eran tan comprensivos... Aunque bueno, mi balance es positivo en general. Desde mi experiencia, he pasado por momentos de todo tipo, pero en general he sido muy feliz en mi vida de estudiante.
¿Hay algún día en concreto que le llene de orgullo, en el que haya sentido que reconocían su esfuerzo?
Sí, varios momentos. Daban un premio a los chicos destacados del instituto en COU y me dieron el premio especial distinguido. Ver el salón de actos lleno hasta la bandera, oír los aplausos y a la gente jaleando me llenó de orgullo y de una emoción indescriptibles. En otra ocasión hice prácticas en un colegio y me hicieron un homenaje increíble, con todo tipo de sorpresas, en especial una poesía. Se me ponen los pelos de punta todavía. ¡Acabamos todos llorando!
Otros momentos fueron mi confirmación, cuando me entregaron el premio Jaume Pastor a la persona más destacada de la ciudad de Calpe y el premio Andalucía Joven entregado por la universidad en el 2001.
Los verbos empecé, me dieron y llenó pueden ser sustituidos, sin cambio de sentido, respectivamente, por