TEXTO:
La psicología del dentífrico
No parece razonable que un hombre se divorcie
porque su esposa apriete por el centro el tubo de la
pasta dentífrica. Pero es razonable. Precisamente por
serlo, en Copenhague acaba de serle concedido el
[5] divorcio a un caballero cuya mujer apretaba por el centro
el tubo de la pasta dentífrica. Lo único que es poco
razonable en este caso es que se hayan mantenido en
reserva los nombres de los divorciados y permitido así
que la mujer se convierta en un peligro ambulante.
[10] Cualquier día contrae segundas nupcias, y el otro incauto
tendrá también que divorciarse, por los mismos motivos
del primero.
A primera vista, una mujer que insiste en apretar
por el centro el tubo de pasta dentífrica es sencillamente
[15] una mujer que no sabe hacerlo de otra manera. Pero si
se le indica la manera adecuada de hacerlo y a pesar
de eso insiste en sus métodos bárbaros, entonces es
bastante probable que la distinguida y respetable dama
sea todo un problema de psiquiatría. Un matrimonio que
[20] no se pone de acuerdo en cuanto a la manera de apretar
el tubo de pasta dentífrica es un matrimonio perdido,
que nunca acabará por ponerse de acuerdo en la manera
de hacer alguna cosa.
Si en el país donde eso ocurre existe el divorcio,
[25] es razonable que se disuelva el matrimonio. Si no existe
el divorcio, tal vez lo más razonable sea que se firme un
tratado de paz, con base en dejar para siempre de usar
pasta dentífrica.
GARCÍA Márquez, Gabriel. Entre Cachacos II. Bruguera, 1982, Barcelona, España. pág. 951.
La expresión “tal vez” (l. 26) equivale a