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Desde muy pequeños, los bebés desarrollan estrategias de interacción con el adulto mediante el uso de vocalizaciones y los primeros gestos comunicativos. Se sabe que en la comunicación humana, los adultos ajustan el uso de señales multimodales para disfrutar de una mejor eficacia durante la comunicación.
Por ejemplo, podemos utilizar a la vez un gesto de señalar conjuntamente con el habla para atraer la atención de nuestro interlocutor hacia el referente que queremos mostrar. Es decir, en el habla espontánea asociamos continuamente el uso de gestos comunicativos con el habla. El gesto de señalar es un indicador muy importante de las habilidades comunicativas y lingüísticas del niño entre los 9 y los 12 meses. Estudios previos se habían centrado en el análisis aislado del gesto, sin tener en cuenta si se acompaña o no de vocalizaciones.
Como comentan los autores del trabajo "para demostrar la relevancia de esta habilidad se estudió el desarrollo del lenguaje más allá, a los 18 meses, que es el momento en que los niños cuentan con un vocabulario variado y empiezan a hacer las primeras combinaciones de palabras ".
Los resultados del estudio muestran que los niños de 12 meses son capaces de utilizar las producciones multimodales como una estrategia comunicativa para dirigir la atención del adulto cuando este no mira hacia el objeto de referencia.
Seguramente esta estrategia comunicativa del niño es más efectiva porque ayuda a que el adulto pueda percibir la misma información mediante dos receptores comunicativos: el auditivo y el visual.
Y de hecho, como concluyen Igualada y Prieto, "esta habilidad temprana de atraer la atención del adulto utilizando dos modalidades comunicativas a su vez se relaciona con mejores habilidades del desarrollo del vocabulario y de la sintaxis a los 18 meses".
Adaptado de www.upf.edu/enoticies/es/ en 07/04/2015
De acuerdo con el texto, es correcto afirmar que: