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Pensadores de 2040: cómo se prepara la juventud para abordar un futuro incierto
Mariana Otero
Domingo, 13 de junio de 2021, 08h32.
En un presente marcado por la fugacidad, por el cambio de época, por nuevas formas de estar y de ser, se impone la pregunta: ¿cómo se preparan los jóvenes para un futuro incierto, en un mundo globalizado y polarizado? ¿De qué manera se gestan los pensadores, los dirigentes y los intelectuales del 2040? ¿En qué mundo se proyectan? ¿Cómo combinar velocidad, innovación, habilidades personales y desarrollo?
El sociólogo polaco Zygmunt Bauman fue, quizá, quien mejor supo definir el cambio de los tiempos y la revolución social y cultural en el siglo 20. Su concepto de “modernidad líquida” definía un momento histórico en el que se potenciaba el individualismo y se desvanecían las instituciones sólidas que marcaban hasta entonces la realidad, dando paso a la precariedad, al ritmo cambiante, acelerado e inestable de los acontecimientos.
Hoy, el filósofo surcoreano Byung Chul Han habla con crudeza de un mundo distópico, dominado por la alienación, el infierno de lo igual, de la sociedad del cansancio y de la explotación a la que hombres y mujeres se someten a sí mismos.
Otros pensadores contemporáneos de distintas latitudes abren el debate intelectual sobre el presente y el futuro de los jóvenes, atravesados por un cambio de era. “Quizás debamos volver a la pregunta urgente del escritor Yuval Harari: ‘¿qué vamos a hacer con nosotros?’, como cuestión necesaria para pensar una educación que forme nuevas mujeres y hombres con comportamientos valiosos direccionados hacia un futuro que aún no está inventado”, apunta Manuel Giovine, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba y doctor en Estudios Sociales de América Latina.
En el presente ya asoma una agenda planetaria caliente, de temas urgentes. Cecilia Martínez, doctora en Educación, profesional adjunta de Conicet y docente de la UNC, explica que deberán enfrentarse problemas socioambientales (desigualdad educativa, de acceso a la salud, a alimentos, a vivienda, a la tierra, a los derechos y a la protección jurídica); el daño ambiental (desmontes que se relacionan con desastres naturales, como incendios e inundaciones, agrotóxicos, generación de gases, pérdida de diversidad), y las relaciones de competencia entre los países que derivan en desigualdades entre sus habitantes (acceso a vacunas, leyes laborales, y, por ende, la calidad de vida). “Hay cierto consenso en que la mejor manera de abordar estos problemas será con las tecnologías digitales que nos permiten analizar información con precisión”, subraya Martínez.
(Adaptado de: https://www.lavoz.com.ar/numero-cero/pensadores-de-2040-como-se-prepara-la-juventud-para-abordar-un-futuro-incierto/)
El texto de Mariana Otero es: