Lee atentamente el texto y señala la única alternativa correcta a lo que se pide en la cuestion.
El Nobel de Física concedido ayer era como el propio bosón de Higgs: escurridizo y nadie hasta ahora lo había visto, pero se daba por hecho. Puede decirse que tenía ganadores desde hace más de un año. Concretamente, desde el 7 de julio de 2013, cuando los investigadores de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) dieron con el “ingrediente” secreto que ponía la guinda a nuestro universo. Esta partícula había sido teorizada, pero jamás se había obtenido evidencia de su existencia: en 1964 había sido bautizada por el británico Peter Higgs, mientras que los belgas François Englert y Robert Brout la formularon de manera independiente.
Poco después del Big Bang, la irrupción del bosón de Higgs posibilitó que el resto de partículas adquirieran masa, constituyendo así la materia y, por tanto, el universo que hoy conocemos – o desconocemos –. Hasta tal punto radica su importancia que el descubrimiento se ganó el apelativo de “divino”. Para lamento de los físicos, eso sí, a los que nunca acabó de convencer. Pero la ecuación no alberga dudas: sin este “pegamento” de la materia no existiría la masa; el universo sería muy diferente al que conocemos; los conceptos de química y biología no existirían, y, por tanto, podría concluirse que, directamente, no existiríamos.
“Me gustaría felicitar a todos aquellos que han contribuido al descubrimiento de esta nueva partícula, y dar las gracias a mi familia, amigos y colegas por su apoyo”, aseguró ayer Higgs. El físico, de 84 años, tardó varias horas en dar señales de vida; no es precisamente amigo de las nuevas tecnologías. Englert, de 81 años, fue aún más escueto. Desde la Universidad Libre de Bruselas dijo sentirse “muy, muy feliz de ser reconocido por este premio extraordinario”. Hay que recordar que ambos fueron distinguidos también este año con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
Sin embargo, los elogios que a buen seguro mejor valoran los nuevos nobeles son los de la propia comunidad científica, empezando por los de los investigadores españoles. No en vano, de los 900 científicos de nuestro país que trabajan en el laboratorio europeo de física de partículas, cerca de 200 tuvieron el privilegio de participar en el histórico hallazgo del CERN, que tiene ante ahora un nuevo “bosón” que descubrir: la materia oscura que representa un cuarto de la masa de la energía del universo. Poco o prácticamente nada se sabe de ella. Con todo, no es difícil predecir que los investigadores que indagan hoy sobre ella serán los Nobel del mañana.
Adaptado de http://www.larazon.es/detallenormal/noticias/3891132/sociedad/la-particula-de-dios-y-del-nobel Acceso el 11/10/2013
GLOSARIO
Escueto – conciso (termo usado especialmente para a linguagem)
Guinda – ginja (fruta)
No en vano – em português algo como “não é à toa”
Radicar – consistir, basear-se em algo
GLOSARIO
Escueto – conciso (termo usado especialmente para a linguagem)
Guinda – ginja (fruta)
No en vano – em português algo como “não é à toa”
Radicar – consistir, basear-se em algo
De acuerdo con el texto, el bóson ganó el apelativo de “divino” porque: