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La historieta se pone seria
Que un tebeo trate del alzhéimer, el autismo o el sida puede parecer una frivolidad casi ofensiva. Sin embargo, basta una lectura de obras como Arrugas, de Paco Roca (Astiberri), para comprender que la narrativa gráfica puede expresar sentimientos que difícilmente podrían plasmarse con otro medio. En esta obra, el autor narra la historia de Emilio, un anciano con alzhéimer ingresado en una residencia. Sin sensiblerías, Roca muestra el proceso degenerativo de la enfermedad, la lucha del individuo contra la pérdida de su propia identidad.
“No quería tratar específicamente el alzhéimer, sino hablar de la vejez, de algo a lo que debemos enfrentarnos de forma ineludible, por lo que quería evitar imágenes de lágrima fácil o impactantes; que fuese el lector el que las imaginase”, dice el autor. Para ello Roca ha investigado en las residencias geriátricas y tomado contacto directo con enfermos de alzhéimer, algunos muy próximos a él. Este peregrinaje le permite no caer en tópicos al hablar de una enfermedad que afecta a más 700.000 personas en España y que se prevé que tendrá un avance espectacular en las próximas décadas.
Pero no es Arrugas la única historia que demuestra que el formato cómic puede abordar este tipo de temas. Muchos recordarán el vital mensaje de Frederick Peeters, que cuenta la historia de amor de su autor con su pareja y el hijo de ésta, ambos con VIH.
Más íntima es María y yo, de Miguel Gallardo que nos cuenta unos días de vacaciones que pasa junto a su hija María. Una niña que “tiene 12 años, una sonrisa contagiosa, un sentimiento del humor especial y tiene autismo”.
Tebeos que consiguen transmitir al lector una visión completamente distinta de estas enfermedades, sin perder un ápice de realismo, pero desmoronando las leyendas y miedos que generan.
Álvaro Pons – Valencia – 14/04/2008 http://www.elpais.com/articulo/sociedad/historieta
Ao falar do alzheimer, o autor se refere a algumas (uns) de suas (seus)