Twitter e Instagram: redes sociales... ¿cada vez menos sociales?
M J.SÁNCHEZ
Las redes sociales surgieron como un llamativo tablón donde mostrar pensamientos, aficiones, comentarios, críticas, decirle a voz en grito que el mundo apesta o que está la mar de bien. También para conocer a gente y recordarle aquellos maravillosos años. Pero la exposición constante en este tipo de plataformas parece haber hecho mella en los hábitos de los usuarios, que han caído en las redes de la mensajería instantánea como apresados peces indefensos.
Exitosas redes como Twitter o Instagram no quieren perder terreno y lanzaron servicios similares (sus usuarios pueden enviar mensajes privados) en un alarde de actualizaciones propias de un gigante golpeado. Los analistas consideran que estas decisiones vienen motivadas por el tremendo crecimiento de las aplicaciones de mensajería instantánea tipo WhatsApp o Snapchat, que tienen otro concepto para lograr su existencia. Su negocio se basa en el intercambio de mensajes, pero privados. Nada de elevar más allá tus pensamientos y caer en el desnudo público en el que, claro, uno puede recibir desde bofetadas hasta abrazos virtuales.
Solo se explican estas actualizaciones como método para tratar de plantar cara a los cada vez más utilizados servicios de mensajes. “Hay información, sucesos, chistes, bromas, refranes... que podemos compartir públicamente, incluso para hacerla llegar mucho más allá de nuestro círculo cercano, pero otro tipo de información preferimos mantenerla un poco más controlada” señala a este diario Iván Rodríguez, director de operaciones de Pirendo.
Estos movimientos, ¿no van contra los parámetros de las redes sociales de compartir a todo el mundo los contenidos? «Sí, pero no. Sí, si consideramos las redes como herramientas de comunicación global en las que los contenidos son elaborados para ser consumidos por un público heterogéneo y mundial, pero la respuesta real sería que no, ya que en el caso de Twitter las conversaciones mediante mensajes directos han estado ahí desde el principio y han sido siempre tanto o más importantes que la actividad pública de cualquier cuenta, potenciando los lazos de unión con los usuarios que están al otro lado del mundo, ahora que se pueden enviar imágenes la conversación que se desarrolla paralela a la pública se enriquece», agrega.
Podría ser que los usuarios han dejado de lado el exhibicionismo público en favor de servicios para comunicarse de forma privada? «No lo llamaría exhibicionismo. Pero sí que hay dos factores que pueden condicionar el uso de una u otra plataforma. Por un lado el contenido y, por el otro, la sensación de privacidad y la confirmación de recepción del mensaje. Hasta ahora un contenido muy privado no 'iba' a las redes sociales, sino que se compartía en privado en chats o grupos de WhatsApp, Line… Ahora se abre una nueva vía de comunicación (en el caso de Instagram) y se potencian los mensajes directos en Twitter, con lo que se amplía esa oferta privada», explica.
Definitivamente, la mensajería instantánea está fagocitando a la red social tradicional, la cual ha tenido que reinventarse para una era cada vez más móvil y cada vez más comunicativa.
Las redes sociales surgieron como un llamativo tablón donde mostrar pensamientos, aficiones, comentarios, críticas, decirle a voz en grito que el mundo apesta o que está la mar de bien. También para conocer a gente y recordarle aquellos maravillosos años. Pero la exposición constante en este tipo de plataformas parece haber hecho mella en los hábitos de los usuarios, que han caído en las redes de la mensajería instantánea como apresados peces indefensos.
Exitosas redes como Twitter o Instagram no quieren perder terreno y lanzaron servicios similares (sus usuarios pueden enviar mensajes privados) en un alarde de actualizaciones propias de un gigante golpeado. Los analistas consideran que estas decisiones vienen motivadas por el tremendo crecimiento de las aplicaciones de mensajería instantánea tipo WhatsApp o Snapchat, que tienen otro concepto para lograr su existencia. Su negocio se basa en el intercambio de mensajes, pero privados. Nada de elevar más allá tus pensamientos y caer en el desnudo público en el que, claro, uno puede recibir desde bofetadas hasta abrazos virtuales.
Solo se explican estas actualizaciones como método para tratar de plantar cara a los cada vez más utilizados servicios de mensajes. “Hay información, sucesos, chistes, bromas, refranes... que podemos compartir públicamente, incluso para hacerla llegar mucho más allá de nuestro círculo cercano, pero otro tipo de información preferimos mantenerla un poco más controlada” señala a este diario Iván Rodríguez, director de operaciones de Pirendo.
Estos movimientos, ¿no van contra los parámetros de las redes sociales de compartir a todo el mundo los contenidos? «Sí, pero no. Sí, si consideramos las redes como herramientas de comunicación global en las que los contenidos son elaborados para ser consumidos por un público heterogéneo y mundial, pero la respuesta real sería que no, ya que en el caso de Twitter las conversaciones mediante mensajes directos han estado ahí desde el principio y han sido siempre tanto o más importantes que la actividad pública de cualquier cuenta, potenciando los lazos de unión con los usuarios que están al otro lado del mundo, ahora que se pueden enviar imágenes la conversación que se desarrolla paralela a la pública se enriquece», agrega.
Podría ser que los usuarios han dejado de lado el exhibicionismo público en favor de servicios para comunicarse de forma privada? «No lo llamaría exhibicionismo. Pero sí que hay dos factores que pueden condicionar el uso de una u otra plataforma. Por un lado el contenido y, por el otro, la sensación de privacidad y la confirmación de recepción del mensaje. Hasta ahora un contenido muy privado no 'iba' a las redes sociales, sino que se compartía en privado en chats o grupos de WhatsApp, Line… Ahora se abre una nueva vía de comunicación (en el caso de Instagram) y se potencian los mensajes directos en Twitter, con lo que se amplía esa oferta privada», explica.
Definitivamente, la mensajería instantánea está fagocitando a la red social tradicional, la cual ha tenido que reinventarse para una era cada vez más móvil y cada vez más comunicativa.
Exitosas redes como Twitter o Instagram no quieren perder terreno y lanzaron servicios similares (sus usuarios pueden enviar mensajes privados) en un alarde de actualizaciones propias de un gigante golpeado. Los analistas consideran que estas decisiones vienen motivadas por el tremendo crecimiento de las aplicaciones de mensajería instantánea tipo WhatsApp o Snapchat, que tienen otro concepto para lograr su existencia. Su negocio se basa en el intercambio de mensajes, pero privados. Nada de elevar más allá tus pensamientos y caer en el desnudo público en el que, claro, uno puede recibir desde bofetadas hasta abrazos virtuales.
Solo se explican estas actualizaciones como método para tratar de plantar cara a los cada vez más utilizados servicios de mensajes. “Hay información, sucesos, chistes, bromas, refranes... que podemos compartir públicamente, incluso para hacerla llegar mucho más allá de nuestro círculo cercano, pero otro tipo de información preferimos mantenerla un poco más controlada” señala a este diario Iván Rodríguez, director de operaciones de Pirendo.
Estos movimientos, ¿no van contra los parámetros de las redes sociales de compartir a todo el mundo los contenidos? «Sí, pero no. Sí, si consideramos las redes como herramientas de comunicación global en las que los contenidos son elaborados para ser consumidos por un público heterogéneo y mundial, pero la respuesta real sería que no, ya que en el caso de Twitter las conversaciones mediante mensajes directos han estado ahí desde el principio y han sido siempre tanto o más importantes que la actividad pública de cualquier cuenta, potenciando los lazos de unión con los usuarios que están al otro lado del mundo, ahora que se pueden enviar imágenes la conversación que se desarrolla paralela a la pública se enriquece», agrega.
Podría ser que los usuarios han dejado de lado el exhibicionismo público en favor de servicios para comunicarse de forma privada? «No lo llamaría exhibicionismo. Pero sí que hay dos factores que pueden condicionar el uso de una u otra plataforma. Por un lado el contenido y, por el otro, la sensación de privacidad y la confirmación de recepción del mensaje. Hasta ahora un contenido muy privado no 'iba' a las redes sociales, sino que se compartía en privado en chats o grupos de WhatsApp, Line… Ahora se abre una nueva vía de comunicación (en el caso de Instagram) y se potencian los mensajes directos en Twitter, con lo que se amplía esa oferta privada», explica.
Definitivamente, la mensajería instantánea está fagocitando a la red social tradicional, la cual ha tenido que reinventarse para una era cada vez más móvil y cada vez más comunicativa.
Solo se explican estas actualizaciones como método para tratar de plantar cara a los cada vez más utilizados servicios de mensajes. “Hay información, sucesos, chistes, bromas, refranes... que podemos compartir públicamente, incluso para hacerla llegar mucho más allá de nuestro círculo cercano, pero otro tipo de información preferimos mantenerla un poco más controlada” señala a este diario Iván Rodríguez, director de operaciones de Pirendo.
Estos movimientos, ¿no van contra los parámetros de las redes sociales de compartir a todo el mundo los contenidos? «Sí, pero no. Sí, si consideramos las redes como herramientas de comunicación global en las que los contenidos son elaborados para ser consumidos por un público heterogéneo y mundial, pero la respuesta real sería que no, ya que en el caso de Twitter las conversaciones mediante mensajes directos han estado ahí desde el principio y han sido siempre tanto o más importantes que la actividad pública de cualquier cuenta, potenciando los lazos de unión con los usuarios que están al otro lado del mundo, ahora que se pueden enviar imágenes la conversación que se desarrolla paralela a la pública se enriquece», agrega.
Podría ser que los usuarios han dejado de lado el exhibicionismo público en favor de servicios para comunicarse de forma privada? «No lo llamaría exhibicionismo. Pero sí que hay dos factores que pueden condicionar el uso de una u otra plataforma. Por un lado el contenido y, por el otro, la sensación de privacidad y la confirmación de recepción del mensaje. Hasta ahora un contenido muy privado no 'iba' a las redes sociales, sino que se compartía en privado en chats o grupos de WhatsApp, Line… Ahora se abre una nueva vía de comunicación (en el caso de Instagram) y se potencian los mensajes directos en Twitter, con lo que se amplía esa oferta privada», explica.
Definitivamente, la mensajería instantánea está fagocitando a la red social tradicional, la cual ha tenido que reinventarse para una era cada vez más móvil y cada vez más comunicativa.
Estos movimientos, ¿no van contra los parámetros de las redes sociales de compartir a todo el mundo los contenidos? «Sí, pero no. Sí, si consideramos las redes como herramientas de comunicación global en las que los contenidos son elaborados para ser consumidos por un público heterogéneo y mundial, pero la respuesta real sería que no, ya que en el caso de Twitter las conversaciones mediante mensajes directos han estado ahí desde el principio y han sido siempre tanto o más importantes que la actividad pública de cualquier cuenta, potenciando los lazos de unión con los usuarios que están al otro lado del mundo, ahora que se pueden enviar imágenes la conversación que se desarrolla paralela a la pública se enriquece», agrega.
Podría ser que los usuarios han dejado de lado el exhibicionismo público en favor de servicios para comunicarse de forma privada? «No lo llamaría exhibicionismo. Pero sí que hay dos factores que pueden condicionar el uso de una u otra plataforma. Por un lado el contenido y, por el otro, la sensación de privacidad y la confirmación de recepción del mensaje. Hasta ahora un contenido muy privado no 'iba' a las redes sociales, sino que se compartía en privado en chats o grupos de WhatsApp, Line… Ahora se abre una nueva vía de comunicación (en el caso de Instagram) y se potencian los mensajes directos en Twitter, con lo que se amplía esa oferta privada», explica.
Definitivamente, la mensajería instantánea está fagocitando a la red social tradicional, la cual ha tenido que reinventarse para una era cada vez más móvil y cada vez más comunicativa.
Podría ser que los usuarios han dejado de lado el exhibicionismo público en favor de servicios para comunicarse de forma privada? «No lo llamaría exhibicionismo. Pero sí que hay dos factores que pueden condicionar el uso de una u otra plataforma. Por un lado el contenido y, por el otro, la sensación de privacidad y la confirmación de recepción del mensaje. Hasta ahora un contenido muy privado no 'iba' a las redes sociales, sino que se compartía en privado en chats o grupos de WhatsApp, Line… Ahora se abre una nueva vía de comunicación (en el caso de Instagram) y se potencian los mensajes directos en Twitter, con lo que se amplía esa oferta privada», explica.
Definitivamente, la mensajería instantánea está fagocitando a la red social tradicional, la cual ha tenido que reinventarse para una era cada vez más móvil y cada vez más comunicativa.
Decir “que el mundo apesta o está la mar de bien”, que aparece en negrita, es lo mismo que decir que el mundo