Matrix, o el nuevo campo de batalla
Es uno de los temas que mayor interés suscita hoy entre los expertos en seguridad internacional, defensa y tecnología. La ciberguerra o, bien, la trama silenciosa que esconde la capacidad de un Estado de penetrar en las redes de informática de otro Estado, con el fin de espiar o causar daños en sus sistemas militares, financieros, transacciones de valores y secretos diplomáticos, se presenta como el gran nuevo desafío estratégico de los países centrales.
En EE.UU. saben de qué se trata. “El espionaje cibernético es una noticia vieja. La novedad es que hoy estamos perdiendo esa guerra”, alertó un exfuncionario de la CIA en una percepción que expresa el grado de preocupación que la primera potencia mundial le asigna a este nuevo tablero de juego. Por eso en 2010 el Pentágono creó su propio Cibercomando para el que pusieron al frente a un general de máximo rango. Eso fue solo el principio: pronto se prevé la puesta en funcionamiento del mayor centro de espionaje que pueda imaginarse. La nueva fortaleza que la Agencia Nacional de Seguridad está construyendo en el desierto de Utah bajo un estricto secreto será cinco veces más grande que el propio Capitolio de Washington DC. Su propósito: interceptar, descifrar, analizar y almacenar vastísimas cantidades de información, incluyendo el contenido de mensajes privados de correo electrónico, llamadas de teléfonos celulares, búsquedas de Google y cualquier tipo de dato personal. Una apuesta ambiciosa cuyos posibles alcances impresionan y preocupan por los eventuales “daños colaterales” en perjuicio de la integridad y la privacidad de las personas. Hablamos de la ciberguerra, de una nueva matriz, de un nuevo campo de batalla.
Editorial Revista DEF, 2012 (Adaptado).
Podemos definir ciberguerra como um