El fin de las humanidades
“No sé si lo sabéis, pero las humanidades están en crisis. No puedo recordar la última vez que abrí The New York Times y no encontré a alguien preocupándose por „el necesario valor de la educación en humanidades en un mundo cada vez más impulsado por la tecnología‟ o algo parecido”, afirma Benjamin Winterhalter en un artículo publicado en The Atlantic en el que reflexiona sobre la mencionada crisis en el mundo de las letras. El autor insiste en que la reflexión en torno a dicha crisis es tan frecuente que se ha convertido en un tópico en el mundo del periodismo norteamericano el quejarse de las quejas de la crisis en las letras. ¿Qué es lo que sucede realmente?
Como señala Winterhalter, el expresidente Obama ha hecho declaraciones públicas en las que habla de la importancia del apoyo financiero para lo que los anglófonos (especialmente los americanos) llaman STEM, un acrónimo de science, technology, engineering y mathematics; es decir: las disciplinas científico-técnicas. Winterhalter opina que “la narrativa estándar paternalista” que explica por qué debemos apoyar las disciplinas científicas opera del siguiente modo: en un futuro, como la ciencia y la tecnología siguen creciendo y aumentando su importancia cultural, habrá muchísimos puestos de trabajo en el campo de las STEM y, en consecuencia, muy pocos en las disciplinas de humanidades.
La reflexión implica un hecho que asusta y que se está implantando de manera veloz en muchos otros países: la concepción de que los estudios deben servir para algo, ser útiles de manera práctica, deben capacitar. Además, la competitividad existente en el mundo de las ciencias y la economía se ha traspasado a las humanidades, hecho que ha contribuido a la crisis de las mismas. Así se entiende la reflexión del periodista, cuando afirma que se les ha inculcado a los jóvenes una ansiedad y un miedo, fruto de la imposición de un pensamiento práctico que responde al mercado laboral: “¿Vas a pagar tus facturas con música?”.
Merece la pena reflexionar sobre la brecha que se abre a raíz de esta crisis entre la economía (las ciencias) y las letras. Pongamos que no estamos hablando de hacernos millonarios, pongamos que no estamos hablando de terminar en Walt Street. ¿No sería lo más normal que uno pudiera vivir holgadamente habiendo estudiado Historia del Arte, Letras, Música o Teatro? Y es que, además, nuestra sociedad carece del hábito y no entiende la necesidad de que hay ciertas cosas (películas, conciertos, libros…) por las que, efectivamente, hay que pagar. Pero ese sería el tema de otro artículo.
Marta Jiménez Serrano, Diario El Confidencial
Para la autora del texto, las humanidades, en general: