Lea el seguinte texto:
Los pecados de los abuelos
Por Sharon Begley
Michael Skinner, biólogo molecular de la Universidad del Estado de Washington, afirma que las experiencias de vida de los abuelos e incluso los bisabuelos modifican sus óvulos y espermatozoides de manera tan indeleble que el cambio pasa a sus hijos, nietos y bisnietos, según un fenómeno hoy conocido como herencia epigenética transgeneracional; es decir, cualquier factor ambiental que influya en la salud no sólo afectará al individuo expuesto al factor, sino también a su descendencia. Según los estudios de Skinner – con ratas expuestas a un fungicida llamado vinclozolina-, las experiencias de vida alteran los interruptores que controlan el DNA de las células sexuales.
Lo que descubrió Skinner es que no todos los “pecados” son eliminados, sino que ocasionan una modificación permanente (al menos en sus ratas de laboratorio: hasta cuatro generaciones), hallazgo que echa por tierra un principio aceptado desde hace décadas en la biología reproductiva.
Las conclusiones de Skinner nada tienen de raras. Para empezar, no se limitan a sus ratas o al fungicida con que las alimentó. De hecho, otros laboratorios también han observado que las experiencias de vida (cualesquiera que sean, desde un animal de laboratorio expuesto a sustancias tóxicas hasta un ser humano fumador, desnutrido en la infancia o con sobrepeso) dejan una impronta tan tenaz en las células sexuales que ésta afecta no sólo a los hijos del individuo, sino también a sus nietos.
Disponível em: http://www.newsweekespanol.com.mx/pecadosabuelos.html.
De la lectura del texto se puede afirmar que: