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Más formadas, pero con peores empleos
Sebastián Tobarra
14.11.2010
Hubo un tiempo no tan lejano en el que pocas mujeres llegaban a la Universidad. Los hombres fueron mayoría hasta hace 25 años. A partir de 1986 eso cambió. Las mujeres adelantaron a los hombres y pasaron a ser el 50,1%. Desde entonces su presencia en las aulas no ha parado de crecer y hoy rozan el 55%, según cifras del Ministerio de Educación. Pero el adelanto femenino en las aulas no se corresponde con su presencia en el mercado laboral y, menos aún, en puestos directivos. Acabados los estudios existen discriminaciones, limitaciones y barreras para ellas.
La discriminación empieza a veces en la propia Universidad, al dejar de ser estudiantes. Si las mujeres son mayoría de alumnas en la Universidad desde hace 25 años, solo representan, en cambio, el 35,7% de los profesores. Únicamente el 14,3% son catedráticas y las profesoras titulares apenas son el 36,6% del total, según el Ministerio de Igualdad. Entre los profesores asociados el peso femenino es el 33,9%.
¿Qué pasa fuera de la Universidad, en el mercado laboral? ¿Se está trasladando la feminización de las aulas a las profesiones? La respuesta es sí, pero poco a poco y con dificultades. Nadie se atreve a predecir cómo será el mercado laboral dentro de una década, hasta dónde crecerá la presencia de mujeres. Pero expertos consultados coinciden en que sigue habiendo trabas laborales para ellas que deberían disiparse. Hoy por hoy, pocas mandan en la empresa y en la Administración y pocas tienen cargos de perfil directivo.
“Cada vez trabajan fuera de casa más mujeres y más hombres tienen mujeres que trabajan. Eso está teniendo consecuencias: un descenso de la natalidad y más trabajo a tiempo parcial y flexible porque ellas siguen compatibilizando el trabajo dentro y fuera de casa”, afirma Sandalio Gómez, profesor de IESE y experto en mercado laboral. “Es una lástima que algunas mujeres se vean forzadas a dejar sus empleos o a cambiarlos por otros que sean compatibles con su vida familiar. Las empresas deben ver la manera de mantener a las mujeres valiosas, porque si no se irán”, dice Gómez.
Las mujeres tienen más formación que los hombres. Hay más mujeres que hombres con formación universitaria en España, desde 2001. Pero la mayor formación no basta a veces para lograr un empleo acorde. “En cambio, los hombres suelen encontrar empleos más cualificados. A las mujeres se tiende a discriminarlas y a no promocionarles y muchas tienen una sobrecualificación para el puesto que ocupan”, asegura Cecilia Castaño, catedrática de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, especializada en investigaciones sobre género y sociedad de la información.
María Jesús Pareja, licenciada en Derecho, forma parte de una generación de mujeres que han tenido que compaginar el trabajo fuera y dentro de casa. Con tres hijos y 44 años, es socia de una empresa de consultoría en recursos humanos y miembro de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe). Antes trabajó por cuenta ajena. “Conciliar no es fácil. Las responsabilidades de casa no suelen ser compartidas por los hombres”, dice.
Para De la Rica, el mayor peso femenino en el mundo laboral “debería llevar a más flexibilidad en el trabajo – entrada y salida, teletrabajo –, que harán menos difícil a la mujer la conciliación”. “Estos cambios”, añade la economista, “también fomentarían que los hombres se decidieran a compartir más las tareas familiares, lo cual es otro paso pendiente a dar porque hasta ahora el 80% de las tareas familiares recaen sobre la mujer, independientemente de su situación laboral”.
Carmen Bravo, secretaria de la Mujer de CC OO, recalca: “La diferencia salarial sigue siendo importante. Las últimas estadísticas oficiales no son comparables porque incluyen a las mujeres empleadas en el sector público, cosa que antes no ocurría”. Y la dirigente sindical remacha: “Las mujeres tienen más formación, pero los problemas de desigualdad siguen porque no se ha resuelto la responsabilidad de los hombres, que no se incorporan al trabajo de la casa”.
(www.elpais.com. Adaptado.)
Del segundo párrafo y su comprensión general se puede decir que al terminar sus estudios las mujeres