T E X T O
Hallan los restos de un continente perdido, enterrados bajo el sur de Europa.
José Manuel Nieves
Hasta ahora nadie se había dado
cuenta, pero justo bajo los pies de los
habitantes del sur de Europa, lo que incluye a
la Península Ibérica, duermen los restos de un
[5] antiguo continente. Uno que se hundió hace
mucho tiempo en las profundidades de la
Tierra y cuya historia, 250 millones de años
después, ha sido reconstruida paso a paso por
un equipo de geólogos de las universidades de
[10] Utrecht, Oslo y el Instituto de Geofísica ETH,
en Zürich.
Los únicos restos visibles de ese
continente perdido, conocido como Gran Adria,
son las rocas calizas que se pueden encontrar
[15] en las cadenas montañosas del sur de Europa.
Los investigadores, que acaban de publicar su
trabajo en la revista Gondwana Research,
creen que estas rocas comenzaron su
existencia como sedimentos marinos para más
[20] tarde ser “raspadas” de la superficie de la
corteza terrestre y elevadas a sus posiciones
actuales gracias a las colisiones de las placas
tectónicas. Por ese motivo, tanto el tamaño
original como la forma y la historia de esa
[25] masa terrestre desaparecida ha sido muy
difícil de reconstruir. En su artículo, los
geólogos explican que gran parte de ella
constituyó, durante millones de años, el fondo
de antiquísimos mares tropicales poco
[30] profundos.
Una historia violenta.
Para empezar, señala Douwe van
Hinsbergen, de la Universidad de Utrecht y
primer firmante del artículo, Gran Adria tuvo
[35] una historia “violenta y complicada”. De
hecho, se separó del sur del supercontinente
Gondwana, que comprendía lo que hoy es
África, América del Sur, Australia, la Antártida,
el subcontinente indio y la Península Arábiga,
[40] hace la friolera de 240 millones de años. Y a
partir de ese momento empezó a avanzar
hacia el norte.
Los investigadores creen que hace unos
140 millones de años Gran Adria era una masa
[45] de tierra del tamaño de Groenlandia, cubierta
en gran parte por un liviano mar tropical,
donde los sedimentos se acumulaban
lentamente hasta convertirse en rocas.
Más tarde, hace entre 100 y 120
[50] millones de años, colisionó con lo que hoy es
Europa, haciéndose añicos y siendo empujado
debajo de nuestro continente. Sólo una
pequeña parte de las rocas de Gran Adria,
arrancadas de la corteza terrestre durante la
[55] colisión, consiguieron permanecer en la
superficie de la Tierra para que los geólogos
tuvieran la ocasión de descubrirlas.
En 30 países.
El estudio, además, tuvo que hacer
[60] frente a una complicación adicional: las rocas
de Gran Adria están dispersas a lo largo de
más de 30 países, que van desde una franja
de la Península Ibérica hasta Irán. Y de la
misma forma que las rocas, también los datos
[65] sobre su historia se han dispersado y han
resultado, explica van Hinsbergen, muy
difíciles de recopilar.
Periódico ABC – España. Texto adaptado.
Las pistas encontradas del Gran Adria, según el texto, son