TEXTO:
La lectura
Lamentablemente no tengo hijos lectores, tengo
alumnos lectores. Estos chicos tienen entre seis y siete
años pequeñísimos. En mi madurez empecé a sentir
placer por leer y escribir. Se ve que lo supe contagiar a
5 mis preciosos alumnitos, que discuten, comentan y
acarician libros en una hora cátedra que se llama “Taller
de biblioteca”.
Para algunos docentes o directivos esa debe ser
una hora perdida, ya que no se abre el cuaderno de
10 hojas todas rayadas y ni una sola lisa para dibujar. Por
suerte existen los blocks de hojas lisas. ¡Bendigo al
que los inventó! El papel en blanco invita a soñar e
imaginar. No se necesita ser discípulo de un escritor
famoso para sentirse capaz de dar motivos para leer y
15 escribir. Alcanza con leer en voz alta cuentos, cerrar los
ojos en algunos momentos para imaginar situaciones y
luego escribirlas, tener excusas para sentir necesidad
de escribir: cartas, cuentos propios, mensajes, ideas,
instrucciones de cómo jugar a algo.
20 La lectura es poderosa, abre mundos enormes,
consuela, acompaña, causa risa, empatía con
personajes, ilusiona, moviliza... Un niño que lee se
entretiene, se porta bien, aprende, conoce mundos
desconocidos, nutre su imaginación y le da buen
25 alimento a su creatividad.
Garibotti, Roberta. La lectura. Disponível em:. Acesso em: 12 out. 2013. Adaptado.
Es una idea presente en el texto la de que