Flexibilidad laboral
Adiós al teletrabajo, hola al empleo inteligente
Suena el despertador por tercera vez y te levantas corriendo porque vuelves a llegar tarde a la oficina. Te duchas deprisa y corriendo, bebes el café de un trago y engulles una tostada mientras te aprietas la corbata. Ya en el coche, te desesperas en el atasco de la hora punta, pero consigues llegar solo diez minutos tarde y que tu jefe no te pille pasando de puntillas frente a su despacho. Una situación que a pocos profesionales les resulta desconocida.
La imagen de personas cabizbajas que fichan al entrar y al salir es el vivo reflejo de la falta de flexibilización de horarios en las empresas tradicionales, uno de los errores más habituales de cualquier organización. “¿Qué necesidad tenemos de que determinados empleados tengan que llegar a una hora concreta?”, se pregunta Josep Velasco, director comercial en Robotics. “El empleado valora que se le ofrezca cierta autonomía en este sentido mucho más allá del sueldo que percibe. Es lo que se llama salario emocional”.
El teletrabajo ha hecho mucho daño. Las organizaciones no han entendido el concepto y lo han utilizado mal, por eso algunas han dado marcha atrás en los modelos que habían implantado. Ahora deben apostar por el smartworking. Así de confiado se muestra Andrés Ortega, responsable de talento en la empresa ING, sobre una moderna práctica empresarial que empieza a ser tendencia.
El trabajo inteligente tiene lugar cuando una empresa es capaz de crear un ecosistema que permita a los profesionales decidir en función de su ocupación dónde van a llevar a cabo cada tipo de tarea. La decisión debe ser del empleado, a quien se le presupone un nivel de madurez profesional suficiente como para valorar qué reuniones deben ser presenciales y en cuáles puede estar virtualmente.
Andrés Ortega expuso, durante un coloquio sobre el puesto de trabajo digital en el Sage Summit 2017 que se celebró en Ifema, en Madrid: “Debemos flexibilizar la autonomía de las personas más que los propios horarios, y para eso necesitamos dejar de penalizar al empleado que trabaja desde casa y de premiar al que esté calentando la silla”.
La implementación del trabajo a distancia en España es un proceso lento, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo y Eurofound. Con la existencia del correo electrónico, las videoconferencias o soluciones en la nube, pocas excusas justifican la imposición del presencialismo en las oficinas. “No empieza ni termina donde está la persona; es el propio desempeño profesional del trabajador”, explica Melchor Sanz, director de preventa en HP.
(Javier Cortés. www.elpais.com, 27.04.2017. Adaptado.)
Según lo propuesto en el tercer párrafo, el teletrabajo