Estudio explica por qué adolescentes son impulsivos y enojones
[1] La adolescencia es la etapa de la vida en
que somos más propensos a tener un humor
cambiante, a tener comportamientos más im-
pulsivos y a caer más fácilmente en depresio-
[5] nes y adicciones. Y aunque varios estudios
han buscado respuestas tanto en la socializa-
ción como en el cerebro adolescente, una in-
vestigación de la Universidad de Pittsburgh
dice que la respuesta a estos comportamien-
[10] tos está en que ante un mismo hecho, el ce-
rebro adolescente simplemente actúa distinto
a como lo hace el de un adulto. Específica-
mente, donde está ubicado nuestro sistema
de recompensa y de selección de decisiones.
[15] El estudio, realizado en animales adoles-
centes y adultos, mostró que ante un estímulo
externo el cerebro de los más jóvenes se
mostró mucho más sensible e hiperexcitado.
Por ello, estuvieron más dispuestos que los
[20] adultos a cumplir una prueba para acceder a
la recompensa.
Eso se debería a que sus cerebros son
más sensibles a la dopamina. Así, analizando
los cerebros de los animales, los expertos se
[25] dieron cuenta de que esa mayor permeabili-
dad a la recompensa hacía que ésta se vol-
viera lo más relevante a la hora de tomar una
decisión, lo que explicaría por qué los jóvenes
toman más riesgos y desarrollan más adic-
[30] ciones. Así como sus reacciones emocionales
extremas ante la derrota y el fracaso.
“Nuestro estudio muestra que si la expec-
tativa de recompensa golpea en un área del
cerebro que influencia la toma de decisiones,
[35] la recompensa puede controlar las acciones
de manera más poderosa si se es un adoles-
cente”, dice Bita Moghaddam, profesora de
neurociencia de la Universidad de Pittsburgh
e investigadora líder del estudio.
[40] Los expertos se fijaron especialmente en
dos áreas del cerebro: el núcleo accumbens y
el estriado dorsal. Los resultados mostraron
que ante la recompensa, el núcleo accum-
bens de adultos y adolescentes actuó de ma-
[45] nera similar, en el estriado dorsal los jóvenes
mostraron una mayor actividad. Esto hacía
que el cerebro de los adolescentes reacciona-
ra a los estímulos con más emoción y que
ese frenesí provocado por la estimulación ge-
[50] nerara, a su vez, un mayor grado de desor-
ganización en sus cerebros de los adolescen-
tes. Los adultos, por el contrario, procesaron
los premios con un buen equilibrio de excita-
ción e inhibición. “Aunque el cerebro es del
[55] mismo tamaño, hay diferencias sutiles que
pueden afectar la forma en que responden a
los eventos del medioambiente. Nos encon-
tramos con que esta región del cerebro en los
adultos generalmente no responde a la re-
[60] compensa, pero en adolescente sí lo hace”,
dice Moghaddam.
(Fuente: http://www.icarito.cl/actualidad/articulo/padres/2012/01/361- 9387-9-html. Texto adaptado)
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