Pero Leo no tiene más armas para defender sus causas que su pie izquierdo. “Su belleza es eterna, pero es muy difícil que la enseñe todos los días. Y eso que él lo hace más seguido que ningún otro en la historia. Le dieron por todos lados. Estaba con una gasa en la boca y ni protestaba. Solo jugaba”, explica Menotti. El domingo lo frenaron hasta seis veces con falta; dos se llevaron la amarilla, Kovacic y Casemiro; el tercero la roja, Sergio Ramos. Ni se escondió cuando le dejaron la boca encharcada de sangre, una herida por la que necesitó que le pusieran puntos en el labio. […] “Leo tenía la sensación de que le estaban pegando mucho”, cuentan los que hablaron con el 10.
Disponível em: https://goo.gl/ksP4WF. Acesso em: 25 abr. 2017.
Publicado en la sección Deportes de un periódico español, el texto destaca