ENFERMEDADES ERRADICADAS REBROTAN POR LA MOVILIDAD Y LOS MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS
El sarampión, la tos ferina, la polio o la escarlatina resurgen en los últimos años en Tarragona. Hay colectivos que bajan la guardia en la inmunización. Los flujos migratorios son claves
Raúl Cosano
26 de Enero de 2018 - 09:00 hs
La humanidad sólo ha podido erradicar por completo dos enfermedades: la viruela y la peste bovina. El
resto, por desfasadas o anacrónicas que parezcan, siguen latentes, con una incidencia cambiante que en
los últimos años parece resurgir. Hay que partir, antes que nada, de una comparación tranquilizadora:
entre 1984 y 2015 el número de casos de enfermedades vacunables en Catalunya bajó de 36.740 a 3.879.
[5] Es una reducción de casi 33.000 casos detectados, prácticamente un 90% menos. «Cuando yo nací, hace
58 años, prácticamente todas las personas pasaban el sarampión. Pero luego llegaron a comienzos de los
80 los primeros calendarios vacunales, que progresivamente se van implantando, con algunas vacunas
enormemente efectivas y altas coberturas», explica la doctora Carmen Cabezas, subdirectora general de
Promoció de la Salut de la Agència de Salut Pública de Catalunya.
[10] Entre 2014 y 2015, los casos de tos ferina en la provincia pasaron de 24 a 170; en Catalunya crecieron de
1.116 a 3.678, según el análisis del Butlletí Epidemiològic de Catalunya. El informe afirma lo siguiente en sus
conclusiones: «El incremento de la tasa de incidencia de la tos ferina en 2015 ha seguido el comportamiento
de aumento iniciado en 2011 como consecuencia de la reemergencia de esta enfermedad». El mismo
informe es muy contundente: «En 2011 la tos ferina ha presentado comportamiento epidémico y ha
[15] multiplicado casi por cinco la tasa de incidencia de 2010».
Otra patología bajo el foco en los últimos tiempos es el sarampión, de afectación reducida pero en
aumento. «Después de haber alcanzado el objetivo de eliminación del sarampión autóctono durante los
primeros años de la década del 2000, en los últimos se ha vuelto a presentar en la población autóctona»,
dice el Butlletí.
[20] Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, confirma la tendencia: «Tenemos constancia
de que han vuelto enfermedades que en las sociedades ricas se podían considerar no erradicadas pero
sí muy marginales. Es verdad que hay un rebrote. Hablamos de sarampión, de escarlatina, de polio,
de paperas o de tos ferina. Son afecciones que a mucha gente les pueden sonar al pasado o que en el
imaginario colectivo podían parecer ya erradicadas, pero no lo están».
[25] La enorme inmunización en Catalunya puede tener un reverso negativo: «Tenemos unas cifras de
vacunación muy altas y entonces esas enfermedades comienzan a no verse. La gente, de alguna manera,
no se acuerda de que antes hubo polio o sarampión, y empieza a pensar que no hay que vacunarse contra
eso». Se entra, por lo tanto, en una situación de desprotección. «Imaginemos que hay un 10% de niños
que no se vacunan. Antes, cuando no había tanta movilidad, no suponía un problema tan importante,
[30] porque ese 10% estaba rodeado de gente que sí estaba vacunada. Si se porta la enfermedad de fuera,
entonces hay más facilidad de que se infecten los que no estaban vacunados pero sí se creían protegidos»,
argumenta Josep Maria Puig.
Hay un factor determinante: el papel y la incidencia nada desdeñable de los colectivos antivacunas.
El año pasado, el secretario de Salut Pública, el reusense Joan Guix, admitía que había médicos que
[35] desaconsejaban las vacunas y calificaba esa tendencia de «minoritaria pero no residual».
«Socialmente puede proliferar esa idea de: ¿por qué me voy a vacunar si el sarampión ya no circula? También
hay gente que está en contra de poner algo artificial en su cuerpo. Piensan, por ejemplo, que el sarampión es
una enfermedad de niños y que solo consiste en pasarlo mal unos días», aporta la doctora Cabezas.
Los efectos adversos que pueda tener una vacuna son mucho más improbables que los que acarrean
[40] las patologías que combaten. «En uno de cada 1.000 casos el sarampión puede acabar produciendo
encefalitis, complicaciones neurológicas e incluso la muerte. Pero con la vacuna que lo combate, la triple
vírica, por cada millón de casos puede haber una complicación», añade la responsable del Departament
de Salut. «La visión mágica de los antivacunas ha sido perjudicial. Ha generado que haya muchos padres
desinformados», denuncia Puig.
[45] El Butlletí Epidemiològic también habla, en sus sucesivas ediciones, de un incremento de la incidencia de
la rubeola entre los años 2011 y 2012, remitido sin embargo en los últimos tiempos: «Los resultados de la
vigilancia de 2014 y 2015 ponen de manifiesto la buena situación de la rubeola en Catalunya».
Adaptado de www.diaridetarragona.com
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