El oráculo y su sabiduría
Sócrates se pregunta cuál puede ser el origen de las calumnias que se han propalado contra él, a lo que responde que su mala reputación se debe a la sabiduría que aparentemente existe en él. Aunque Sócrates no se da por sabio.
En cambio, pone como ejemplo el oráculo de Delfos. Según explica, su amigo Cherefón preguntó al oráculo si había un hombre más listo que Sócrates. La pitia* respondió que no. Después, Sócrates convencido de que no podía ser el más sabio, decidió investigar entre los gremios que representan la sabiduría. Dialogó con políticos, poetas y oradores. Entonces afirma que todos «creían saber más de lo que realmente sabían». Establece así una comparativa entre estos y él: «Pero esta es la diferencia, que ellos creen saberlo todo, aunque no sepan nada, y yo no sabiendo nada, creo no saber».
Aquí encontramos la esencia de la actividad filosófica de Sócrates, al menos, así lo expresa su discípulo Platón. Para Sócrates la verdadera sabiduría residía en reconocer que no se sabe nada. El método de este filósofo para alcanzar el verdadero conocimiento se basa en lo que se conoce como «ironía socrática», es decir, un sistema que consistía en buscar la verdad mediante el diálogo. Para ello, Sócrates realizaba preguntas a los interlocutores y, a través de estas cuestiones, les ayudaba a entender que, en realidad, no sabían nada.
* Mujer elegida para escuchar en determinados santuarios de la Antigua Grecia, las preguntas de los consultantes y dar después el oráculo correspondiente. Sinónimos: pitonisa, sacerdotisa, adivinadora, oráculo.
Internet: www.culturagenial.com (con adaptaciones).
El oráculo que fue consultado constató que no había en la época hombre más sabio que Sócrates.