Educación en pandemia: ventajas, retos y nuevos desafíos en los entornos educativos
La pandemia por COVID-19 trajo una nueva manera de entender la educación. No se trata ya de incorporar recursos tecnológicos, sino de pensarla en términos de distanciamiento social y nueva normalidad. ¿A qué ventajas, retos y desafíos se enfrentan las instituciones escolares?
Los sistemas educativos de Latinoamérica enfrentan un escenario de extremo desafío frente a la pandemia de COVID-19: una gran cantidad de niños y adolescentes han quedado por fuera de los sistemas educativos y muchos otros han podido mantener la escolaridad con un esfuerzo extraordinario.
De la misma manera, las instituciones escolares tuvieron que adaptar ―sobre la marcha‖ un sistema escolar - absolutamente diseñado y pensado para la presencialidad - a modos de hacer escuela virtuales.
Entre estos extremos se ubica la oportunidad de pensar la escuela, en particular, y la educación, en general, en términos de una generación de estudiantes y familias que saldrán del aislamiento con futuro, sueños, expectativas y una gran capacidad de resiliencia.
La instalación de la cuarentena como estrategia privilegiada frente a la pandemia por COVID-19 puso a las escuelas frente a la necesidad inmediata de repensar los vínculos educativos con los alumnos.
Frente al modelo de la escolaridad presencial, donde solo se ponía en tensión qué y cómo enseñar, la educación en pandemia trajo un nuevo interrogante: cómo sostener el vínculo estudiantes-escuela, incluso familia-escuela.
El COVID-19 nos ha señalado que no estamos solos. Y eso significa, incluso, que la escuela, más que nunca, debe funcionar de manera articulada con los demás actores sociales: desde los Ministerios que regulan el quehacer escolar hasta las familias que ven en una escuela en particular el modelo de educación al que aspiran.
La incorporación de las redes sociales a la vida intraescolar, el uso de aulas mixtas entre lo presencial y lo digital, el trabajo por proyectos y hasta los ejemplos de cooperación internacional en los modos de enfrentar la pandemia son elementos que no deberán quedar por fuera de la escuela que sigue al COVID-19.
Entre las principales desventajas de la cuarentena, más allá de las dificultades en el acceso a la educación digital y remota, podemos mencionar la pérdida de aprendizajes, al menos en el modo en el que los aprendizajes se construyen tradicionalmente.
Sin embargo, la contingencia nos ha demostrado la autonomía con la que muchos estudiantes pueden trabajar. Es decir, algunas estrategias educativas innovadoras como el trabajo por proyectos han encontrado vías de realización de manera casi natural en este contexto.
Los aprendizajes pueden ser reconfigurados desde nuevos modos de pensarlos, pero también en los nuevos modos de construirlos. La mayor parte de los estudiantes y docentes no sabían cómo estar en lo digital, pero han sabido aprovecharse de él, con creatividad e innovación.
Uno de los mayores desafíos que se presentó para las instituciones escolares fue la necesidad de ―mudar‖ todo lo que normalmente ocurría de modo presencial a entornos digitales. Esa mudanza no solo afectó a los docentes y los modos de enseñar, sino también a las cuestiones administrativas y contables que suceden alrededor de la vida escolar.
La contingencia, entonces, ha abierto el juego hacia una nueva manera de entender la educación. Algunos ya han dado en llamarla una educación híbrida donde lo digital no aparece como innovador o eventual, sino que se consolida como una parte inherente al proceso de enseñanza y aprendizaje.
La cuarentena ha marcado más la brecha existente en calidad educativa, sobre todo, en las sociedades latinoamericanas. No obstante, ha dado lugar a innovaciones y creatividad por parte de los docente. En ese sentido, Adriana Fontana de ISEP (Córdoba, Argentina) entiende que la cuarentena ofrece la oportunidad de anticipar lo que se debe entender como innovación educativa.
Los roles institucionales y del equipo administrativo estarán orientados, entonces, a proveer respuestas a las nuevas necesidades que se planteen como recursos materiales, el diseño de capacitaciones y hasta en nuevos modos de organizar los expedientes escolares. Las aulas híbridas van a requerir de nuevos modos de control de ausentismos, por ejemplo.
Es probable que aparezcan cambios en la toma de exámenes, que se requiera del registro de firmas digitales, hasta el diseño de actos escolares virtuales para mantener el distanciamiento social de la nueva normalidad.
El Covid-19 demostró que, de un día para el otro, el mundo podía cambiar al punto de tener que reorganizar todo lo conocido. La escuela en tanto instituciones sociales no quedaron ajenas a este cambio.
A fuerza de adaptarse a la contingencia, se crearon nuevos modos de aprender y sostener el lazo docentes-estudiantes, modos que hoy ya se pueden perfilar como la base de las aulas híbridas que imaginamos en el primer futuro post pandemia.
(Adaptado de https://aulica.com.ar/educacionen-pandemia-ventajas-retos-y-nuevos-desafios-enlos-entornos-educativos)
Según el texto,