El poder de la agroecología
Agricultores de todo el mundo cultivan y comparten alimentos siguiendo métodos que mejoran la nutrición, la calidad de vida y la biodiversidad.
La agroecología aplica la ecología y las ciencias sociales a la creación de sistemas alimentarios sostenibles que refuerzan la seguridad alimentaria, reportan más ingresos, mejoran la salud y reducen la dependencia de los aportes externos del pequeño agricultor.
El policultivo, la siembra de variedades adaptadas a las condiciones locales y el uso de las leguminosas como fertilizantes destacan como prácticas que garantizan la productividad y dotan de resiliencia a los cultivos, al tiempo que conservan y mejoran el suelo.
En su vertiente social, la agroecología aboga por la equidad de género e intergeneracional, objetivos que pasan por acabar con la supeditación de la mujer al hombre y por dotarla de mayor autonomía a través de las labores agrícolas, con un reparto más equitativo de las tareas domésticas.
Aunque es la punta de lanza de la batalla contra el hambre. Algunas celebraciones locales alrededor de la enseñanza del preparo de alimentos tradicionales y su consumo en grupos de vecinos, son experimentos sociológicos destinados a reducir la desigualdad doméstica que forman parte de un enfoque multifacético, llamado agroecología, con el que se pretende erradicar el hambre. Según los académicos se trata de una ciencia, una práctica y un movimiento social. La agroecología aplica la ecología y las ciencias sociales a la creación y la gestión de sistemas alimentarios sostenibles y se basa en una decena larga de principios conexos, que van desde la conservación del suelo y de la biodiversidad hasta el fomento de la equidad de género e intergeneracional. Más de ocho millones de colectivos de agricultores en todo el mundo están probándola y han descubierto que, en contraste con las prácticas convencionales, retiene más carbono en el suelo, consume agua con moderación, reduce la dependencia de los insumos externos gracias al reciclaje de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, y fomenta, en lugar de devastar, la biodiversidad, tanto en el suelo como en los campos. En todos los continentes, la investigación ha demostrado que los agricultores que la aplican consiguen mayor seguridad alimentaria, mayores ingresos, mejor salud y un menor endeudamiento.
Disponible en: encurtador.com.br/sFXY9. Acceso en: 31 mar. 2022.
Según el texto, la agroecología es capaz de