TEXTO 1
Jóvenes deben aprender que sentir frustración es parte de la vida.
A los niños y jóvenes les cuesta aceptar que las cosas no salgan como esperan, pero deben entender.
Por: MARÍA ELENA LÓPEZ - 9:36 p.m. - 17 de Julio del 2012
[1] "Mi hijo tiene baja resistencia a la frustración". Esta es una de las quejas que con más frecuencia escucho de los
[2] padres. Es una realidad que a los niños y jóvenes de hoy les cuesta trabajo aceptar que las cosas no salgan como
[3] ellos esperan, entender que no siempre se puede ganar y hacer el esfuerzo necesario para terminar lo que empiezan.
[4] Suelen reaccionar con enojo, desespero, desaliento, haciendo pataletas o abandonando lo que están haciendo.
[5] Aunque esta actitud puede tener muchas causas, una muy importante está relacionada con formas de educar
[6] proteccionistas e indulgentes. Los padres temen que sus hijos no consigan lo que quieren o que se sientan tristes o
[7] defraudados cuando no logran sus objetivos. Hacen un gran esfuerzo por evitarles la frustración que produce que
[8] algo no les resulte como ellos desean.
[9] El problema es que para lograrlo terminan protegiéndolos de las incomodidades y molestias, incluso de la vida
[10] diaria, y con frecuencia cediendo a sus caprichos o alabando injustificadamente muchas de las cosas que hacen.
[11] Para promover niveles más altos de resistencia a la frustración en sus hijos, tenga en cuenta lo siguiente:
[12] - Enseñar a través del ejemplo, la reflexión y las acciones cotidianas, el valor del esfuerzo, de luchar por lo que
[13] desean, fijarse metas y esforzarse por conseguir las cosas.
[14] - La resistencia a la frustración es una habilidad que se desarrolla con la práctica. Permitirles que tengan fracasos de
[15] bajo riesgo, no darles gusto en todo o ceder ante sus actitudes caprichosas, aprender a esperar y a no tener todo ya
[16] contribuye a este propósito. Igualmente, mostrarles que cuando las cosas no resultan como uno quiere, se pueden
[17] modificar las expectativas.
[18] - Es un gran aporte no evitarles los obstáculos, sino enseñarles a sobrepasarlos por sí mismos, aceptar lo que no se
[19] puede cambiar y valorar las ganancias a largo plazo. Estos desafíos los motivan a sobreponerse al fracaso, enfrentar
[20] los desengaños, levantarse cuando se caen y aprender a manejar la adversidad. Igualmente, los lleva a poner a
[21] funcionar recursos como la creatividad, el humor o el optimismo para manejar situaciones a las que se ven
[22] abocados.
[23] - Aumentar el espacio entre el deseo y la gratificación es un aprendizaje invaluable en el desarrollo de los niños.
[24] Cuando enseñamos esto a nuestros hijos, les estamos ayudando a entender que el mundo no está a sus pies.
[25] - Si les permitimos exponerse al sufrimiento y a la decepción normal de la vida, los ayudamos a reconocer tensiones,
[26] les enseñamos a evaluar situaciones en forma realista, entendiéndose a sí mismos y al mundo tal como son, con
[27] aspectos positivos y negativos, los preparamos gradualmente para responder de manera adecuada a los eventos
[28] que aparecerán en su vida. […]
María Elena López Especial para EL TIEMPO Trecho adaptado extraído del periódico online El Tiempo – 17.07.2012 Acceso el 18.07.2012
De acuerdo con el texto es correcto afirmar que