De barcos y racismos en América Latina
En una conferencia entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, este último afirmo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de barcos, y eran barcos que venían de Europa.” Estas palabras desataron un escándalo a nivel continental. Lo más grave, sin embargo, es que estas palabras reflejan el sentir en varios países de América Latina, no sólo en Argentina, que se genera, reproduce, refuerza y legitima a partir de los procesos históricos.
Para la mayoría de los argentinos, la racialización y las prácticas coloniales son ajenas a su historia y no tienen cabida en la sociedad actual. Pero al mismo tiempo, estos creen que su ascendencia europea es única en América Latina, y que esto les hace superiores. Para las élites políticas, intelectuales y culturales de Argentina, el sujeto arquetípico argentino es blanco y sus antepasados pueden rastrearse hasta los barcos trasatlánticos que partieron de Génova o Barcelona en la década de 1890.
Alberto Fernández no fue el primer presidente en hacer una afirmación así. En 2018, Mauricio Macri dijo que “en Sudamérica todos somos descendientes de europeos”; en 2015, Cristina Kierchner afirmó que los argentinos “somo hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes” y, en 1996, Carlos Menem dijo que en Argentina no había negros y que eso era un “problema” brasileño.
Esta narrativa francamente racista consolidó aún más una supuesta blancura argentina donde los argentinos genuinos, cuyos padres y abuelos bajaron de los barcos, eran parte de la clase media educada y moderna. Mientras que aquellos, producto del mestizaje con los pueblos indígenas o los hijos de inmigrantes que “acaban de entrar” de los países vecinos, eran miembros de la clase trabajadora, rural, ignorante y atrasada. Este discurso se origina durante las políticas de “europeización”, a mediados y fines del siglo XIX, que consistieron en la progresiva erradicación de las poblaciones indígenas de la Patagonia y el Chaco Argentino, y la promoción de la inmigración europea con el fin de reemplazar a los nativos con colonos blancos.
Sin embargo, debe decirse que Argentina fue el único país de las Américas que nunca instituyó una prohibición o cuota étnica o racial específica a la inmigración. En ese sentido, Argentina sí desarrolló una de las políticas migratorias más progresistas del mundo. Esto no significa que no haya habido intentos contrarios a lo largo de la historia argentina. El Instituto Étnico Nacional consideró que el “tipo étnico nacional” era el “tipo mediterráneo de raza blanca” y promovió una serie de políticas de hibridación dirigidas al blanqueamiento racial de las comunidades indígenas mediante la aplicación del mestizaje y desarrollando una serie de políticas de inspiración eugenista.
La re-mitificación de Argentina como un país exclusivamente blanco y el borrado de comunidades indígenas, mestizas, negras y no europeas por parte de Alberto Fernández muestra lo importante que es tener un debate serio sobre la racialización no sólo en Argentina, sino también en otros países americanos.
Difusión, junio de 2021.
Al leer el texto se concluye que
I. para la niña todos los alumnos son iguales.
II. la escuela donde estudia la niña recibe muchos extranjeros.
III. en el colegio de la niña no hay inmigrantes.
Está(n) correcta(s) solamente: